La noche del 9 de enero de 2015, dos hombres armados irrumpieron en una humilde vivienda del barrio Caicedo de Medellín y balearon en nueve oportunidades a Luis Hernán Parra Martínez, de 24 años de edad. El crimen fue cometido delante de su hermana y sus dos sobrinos de 11 y 8 años de edad.

Minutos después, cuando la víctima era atendida en hospital del sector, una tercera persona llegó hasta la vivienda, se llevó las vainillas de los proyectiles y amenazó de muerte a los menores que presenciaron el crimen. Días más tarde, un grupo ilegal armado desplazó por la fuerza a todos los familiares del occiso quienes debieron abandonar las tres casas donde vivían.

Por esos hechos fueron sentenciados, por vía de preacuerdo, Kevin Andrés Pérez Tejada, a 26 años de prisión, y Albeiro Córdoba Aragón, alias kirikú, a 25 años de prisión. Este último fue la persona que regresó a lugar del crimen para amenazar a los sobrinos de la víctima.

Pérez Tejada, de 21 años de edad, y Córdoba Aragón, de 29 años, aceptaron su responsabilidad por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas de fuego de defensa personal y desplazamiento forzado.

Dos años antes del homicidio y bajo la misma modalidad fue ultimado Juan Carlos Parra Martínez, hermano del anterior. Ambos hechos fueron perpetrados por integrantes de una organización criminal conocida como La Cañada o la banda de Villa Liliam