Este jueves 6 de junio no se registraron homicidios en la ciudad de Medellín. El informe oficial indica que los últimos dos casos de asesinatos se perpetraron en la comuna 5, Castilla, donde fue asesinado Juan Pablo Quintero Franco, de 22 años, un joven que a eso de las 4 de la tarde del miércoles 5 de junio intentó evitar un hurto en el local en el que trabajaba y pagó con su vida por ello. Luego, a las 6 de la tarde, fue baleado el señor Gustavo Alonso Garcés Balvin, de 62 años, en la comuna 10, Candelaria o centro de Medellín. Con estos dos hechos de sangre, el número de homicidios en la ciudad ascendió a 313 en lo que va corrido de 2019.

Son hechos aislados que, sin embargo, nos llevan a cuestionar si las denominadas Convivir que delinquen en el centro de Medellín o comuna 10 se sumarán al pacto que puso fin a la guerra fría. Asimismo, en Castilla hay un incremento, no muy alto, pero considerable en homicidios. Van once casos en esa comuna en 2019 y aunque el más reciente hecho se trató de un homicidio en medio de un hurto, estaremos vigilantes al desarrollo de la seguridad en la comuna 5.

Sostuvimos el pasado viernes 31 de mayo de 2019 que entre las dos líneas militares de la Oficina se había firmado un pacto de no agresión que puso fin a la guerra fría. Un pacto vigente. También dijimos que íbamos a estar haciendo una revisión constante, diaria, que nos permitiera corroborar si era cierto que la guerra terminaba. Hoy podemos decir que sí.

Hay unos homicidios, pero algunos son por intolerancia, algunos por ajustes de cuentas entre las mismas bandas, como ocurre con la banda La Raya, de la comuna 15, que está al borde de una guerra de alto nivel por el enfrentamiento entre algunos jefes, entre ellos alias Mono Pepe y alias Tuto, que están al mando de los combos de San Rafael y la Colinita, enfrentamiento que el pasado viernes 31 de mayo dejó tres personas muertas: Denis Adrián García Calle, de 40 años, Carlos Fabián Ledesma, de 31 años, y Juan Esteban Blandón Jiménez, de 16 años. Pero digamos que en términos generales, el pacto está funcionando.

¿Cómo avanza el pacto?

Nos preguntamos hoy, siete días después de ratificarse esa alianza por la paz, ¿cómo avanza el pacto entre las dos líneas militares de la Oficina y que le puso fin a la Guerra Fría que venía padeciendo Medellín y algunas otras partes del Valle de Aburrá?

No podemos olvidar que la situación de Bello es diferente a lo que ha sido la situación en Medellín y el Valle de Aburrá, inclusive del manejo que le da la Oficina.

Estos diálogos se iniciaron desde dos meses atrás entre las dos líneas militares representadas en la Alianza Criminal del Norte y la Confederación Criminal de Medellín. En la primera están todas las bandas del norte del Valle de Aburrá, o la mayor parte de esas bandas, sumadas a otras muy poderosas de Medellín y el Valle de Aburrá. Y en la segunda, la supremacía la tiene la banda la Terraza y la acompaña, la secundan, los combos aliados a los Pesebreros, que inclusive estarían acompañados por la banda llamada Oficina de San Pablo.

Voceros de estas facciones se reunieron en la calle y acordaron un pacto, al cual ayudaron igualmente desde las cárceles antiguos jefes de la Oficina y se habla inclusive de que otros jefes por fuera de ese conflicto también aportaron a este pacto que se dio.

Dejamos en claro a la ciudadanía en general que esto no es una victoria de la Oficina, puesto que aquí hay muchos ingredientes, muchas gestiones, apoyos, presiones, que llevaron a que la Oficina llegara por fin al pacto. La acción institucional es innegable: la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, el Ejército Nacional, la Fiscalía General de la Nación, la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, no podemos desconocer eso.

La gente debe entender que las acciones institucionales, así tengamos reparos a la estrategia de seguridad, funcionaron. La Oficina llegó al pacto, creemos que el pacto existe.

Antes del 31 de mayo mostramos el mapa de la criminalidad en Medellín que dejaba entrever cómo estaba toda la parte occidental de la ciudad, dónde estaban los conflictos, cómo estaba la confrontación, dónde estaba y hacia dónde estaba irradiando el conflicto: hacia Laureles, hacia la América, cómo estaba la situación en la comuna 10. Y decíamos incluso que comunas como la 8 (Villa Hermosa), o como la 4 (Aranjuez) podrían llegar a la Guerra Fría. Además, dijimos, de la comuna 5 Castilla.

Ahora tenemos un mapa diferente, que queremos mostrar. La mayor parte de la zona occidental de Medellín está en relativa tranquilidad, no quiere decir que no se estén presentando algunos homicidios, no quiere decir que no siga la vacuna y la extorsión, que no sigue el constreñimiento a la comunidad, la venta de drogas, el paga diario, todo ese tipo de cosas continúa. El pacto es de no agresión, de no más vidas perdidas absurdamente. Lo demás continúa, lamentablemente.

Recordemos entonces que firmado el pacto, ese 31 de mayo, se registró un triple homicidio en Guayabal, que ya explicamos cuál es la dinámica criminal en ese sector de la ciudad y que se extiende inclusive hasta Itagüí.

Al día siguiente, sábado 1 de junio, al mediodía fue asesinado a balazos el señor Julián David Gómez Caro, de 40 años de edad, en la comuna 3, Manrique, al parecer, por no pagar la mal llamada vacuna.

El domingo 2 de junio el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia de Medellín, Sisc, indicó que fueron asesinadas dos personas ese día: A las 5:00 p.m. fue asesinada con arma blanca la señora Luz Elena Estrada Restrepo, de 65 años, en el barrio El Danubio de la comuna 12, la América. Al parecer, su propio nieto, de 19 años, la asesinó por no darle dinero para comprar estupefacientes.

Y una hora más tarde, a las 6 p.m., Sebastián Quintana Galeano fue baleado en el barrio La Esperanza, jurisdicción de la comuna 6, Doce de Octubre, un barrio considerado toda la vida como de la comuna 5 Castilla, por estar en el límite. Se desconocen las razones de la muerte de este joven de 25 años de edad.

El lunes 3 de junio fue baleado Hernán de Jesús Tamayo Restrepo, de 47 años, en el barrio La Colina de la comuna 15, Guayabal.

El martes 4 de junio mataron a don José Rufino Álvarez Sánchez, de 83 años. Lo apuñalaron en un apartamento del centro de Medellín, comuna 10, al parecer, para robarle el dinero de la pensión y de unos arrendamientos de varios inmuebles que poseía.

Y el miércoles 5 se registraron los dos casos que ya mencionamos al inicio de esta nota. Nuestro análisis es que sí está funcionando el pacto, sí se está dando el pacto.

Fronteras invisibles
Ahora que se está hablando de nuevo de fronteras, que las han llamado invisibles, pero que para nosotros son muy visibles, sabemos dónde están, cuáles son y para nada son invisibles. En Altavista y en la parte alta de Belén todavía las fronteras están activas. Ojo ciudadanía: en Altavista la banda los Chivos está por fuera del pacto. Están rebeldes frente a la Oficina, están rebeldes frente a la autoridad, rebeldes hasta frente a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC o Clan del Golfo. Y eso podría provocar enfrentamientos.

El choque entre combos pertenecientes a la Raya. Ahí también hay fronteras. Las hay en la Colina, en la Raya, en el Bolo, en límites con Itagüí. Cuidado, mucho cuidado que también hay un pedazo de Belén, por los lados de Belén Rincón, dónde están los Joaquinillos, las Mulas de la Capilla, la Capilla, Rincón, el Ñeque, la mayoría al mando de alias Tuto, que tiene como su lugarteniente a alias Burro, su hermano. Todos ellos harían parte también de la Raya.

En lo concerniente a la Comuna 10, Candelaria, hasta que no se defina totalmente sí es cierto o no que la guerra de las Convivir para, se detiene y se someten al pacto de la Oficina.

Podemos entonces confirmar que a la fecha se observa el descenso en las cifras y que los homicidios registrados en la última semana obedecen a intolerancia y delincuencia común. Es el cese de la guerra fría, de la confrontación no directa que sostenían las dos alas militares de la Oficina. Jefes en la calle, líderes en las cárceles como la Picota, Palo Gordo, Itagüí, el Pedregal, y desde otras cárceles. Además de la intervención positiva y valiosa de los abogados que sirvieron como puente para llevar y traer mensajes de paz de uno y otro lado.

Y obviamente, lo diremos nuevamente y no nos cansaremos de repetirlo: la acción institucional que llevó a que la Oficina sellará el fin de la guerra. El 31 de mayo les dijimos a ustedes, a nuestros lectores, que íbamos a estar haciendo una revisión constante, diaria, para verificar que sí fuera cierto que la guerra terminaba. Y hoy podemos decir que sí terminó, que hay unos homicidios que obedecen a la intolerancia, a algunos ajustes de cuentas entre las mismas bandas y otros como en la Raya que sí parecen obedecer a un plan de exterminio entre combos de la misma banda para hacerse al dominio territorial.

Pero digamos que en términos generales el pacto está funcionando. Disminuyen los hechos de sangre en la parte occidental de Medellín, que fue la que más homicidios presentó en este primer semestre de 2019. Pero pareciera ser que todo tiende a bajar.

Tenemos que trabajar, las autoridades civiles, militares, de policía, la academia, la ciudadanía, para que las fronteras desaparezcan, que pasen de ser activas a inactivas. Invitamos a la Alcaldía de Medellín, que no se ha pronunciado, ni siquiera para decir que “fuimos los que ganamos”, “fuimos nosotros los que lo hicimos” y que cobre el triunfo. Eso ni siquiera lo han hecho, les falta hacerlo. Yo sigo defendiendo el trabajo del Ejército Nacional, de la Fiscalía General de la Nación, de la Policía Metropolitana. Ellos tienen que fortalecer su presencia en los barrios, fortalecer su presencia en los corregimientos, para ir ganando terreno a la Oficina, para ganarle terreno a las bandas.

Pero definitivamente, hay un pacto que está funcionando, y que lo firmó la Oficina y que la institucionalidad obligó a pactar.

El tema de Bello
Lamentablemente no es la misma situación que sucede en Bello. El enfrentamiento sigue entre las bandas Niquía Camacol, la minoría Pacheli y el Mesa. Allí hay unas fronteras que son muy conocidas y que ojalá la Fuerza Pública le preste atención y redoble su presencia en esos sitios.

La Selva, en el puente, por el cementerio San Andrés, el Congolo. Hay que prestar atención porque ahí hay unas fronteras invisibles. Sabemos que hay una propuesta. También la comunidad propone diálogo ciudadano en Bello. Hay propuestas de muchas partes y ahora vemos con alegría que también la institucionalidad Bellanita está hablando de diálogos ciudadanos.

Hacemos un llamado para que la gente de los partidos políticos, de los movimientos políticos de Bello, desde el Polo Democrático Alternativo, desde el Centro Democrático, el partido Liberal, el partido Conservador, el Maíz, la Alianza Verde, todos ellos juntos, piensen más allá de las elecciones, más allá de lo electoral.

Y juntos busquen un diálogo comunitario que posibilite un gran pacto social, que arrincone a los criminales y los obligue a negociar y a cesar toda acción de guerra en Medellín, en Bello y todo el Valle de Aburrá.

Esperamos que los candidatos a ocupar la alcaldía de Medellín, los candidatos a la gobernación de Antioquia, a Consejos y a la Asamblea departamental nos hablen de ciudad, nos hablen de seguridad más allá de un dron, más allá de un Policía, mucho más allá de cámara, más allá de hablar de cárceles. Llenar una ciudad de cárceles no es atacar el origen del problema.

Candidatos, presenten una gran propuesta de Estado Social de Derecho, que el Estado haga presencia en las comunas, real, efectiva, satisfactoria, y no solamente la presencia de Policías, cámaras y drones que, cómo se han dado cuenta, no todas las veces sirve, tanto es que inclusive se requiere de pactos al interior de estructuras criminales también para que bajen los índices de violencia.

Seguimos atentos e iremos observando qué va mejorando, cómo va cambiando, cómo va retornando la tranquilidad. Esperamos que las cosas sigan así, no nos podemos descuidar.

Muchas gracias al comando de la Meval por todo lo que ha realizado, a la Alcaldía de Medellín, a la Gobernación de Antioquia, a la Fiscalía General de la Nación, a la Cuarta Brigada, a la Séptima División del Ejército con el general Juan Carlos Ramírez a la cabeza y volverle a decir a la Oficina: ya dieron el primer paso, sigan empeñados en ese paso, sigan construyendo el tema de pacificar, de calmar todo lo que ocurre en comunas y corregimientos para que en algún momento el Congreso de la República, el presidente Iván Duque, los nuevos alcaldes, el nuevo Gobernador de Antioquia, ayuden juntos a una ley de sometimiento a la justicia que permita que ustedes transiten a la legalidad.