Deforestación en la Amazonía brasileña logra su nivel más bajo desde 1988, según datos oficiales
Brasil registra la menor deforestación en la Amazonía desde 1988: perdió 3.335 km² de bosque en un año. Conoce los avances y desafíos.

BRASIL, 16 de octubre de 2026 – La deforestación en la Amazonía brasileña alcanzó su nivel anual más bajo desde 1988, año en que comenzaron los registros oficiales. El Gobierno de Brasil informó que entre agosto de 2025 y julio de 2026 se perdieron 3.335 kilómetros cuadrados de bosque, una cifra que refleja una reducción de la tala en la mayor selva tropical del planeta, aunque persisten amenazas relacionadas con los incendios, las sequías y el cambio climático.
Los datos fueron obtenidos mediante sistemas oficiales de monitoreo satelital y divulgados este viernes 16 de octubre.
Según un reporte de la agencia Associated Press, publicado por Independent en Español, la disminución está relacionada con el fortalecimiento de las políticas de protección ambiental durante la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
De acuerdo con las cifras oficiales citadas en la publicación, la deforestación amazónica se ha reducido un 71 % desde 2023, cuando Lula regresó a la Presidencia.
El resultado contrasta con lo ocurrido durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, periodo en el que la pérdida de bosque aumentó aproximadamente un 60 % y superó los 45.000 kilómetros cuadrados acumulados.
Una de las primeras decisiones de Lula al asumir su tercer mandato fue reactivar el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal, conocido como PPCDAm.
Este programa había sido creado en 2004, durante su primera administración, pero fue suspendido posteriormente bajo el Gobierno de Bolsonaro.
La estrategia contempla el fortalecimiento de la vigilancia ambiental, la promoción de actividades económicas sostenibles, la protección de territorios forestales y la aplicación de regulaciones e incentivos para reducir la destrucción de la selva.
Entre las medidas adoptadas figura la recuperación de sanciones contra la tala ilegal detectada mediante imágenes satelitales.
El Gobierno también impulsó restricciones al acceso a créditos bancarios para propiedades relacionadas con actividades de deforestación ilegal y destinó recursos a municipios amazónicos que demostraron avances en la reducción de la pérdida forestal.
Adicionalmente, se fortalecieron las acciones contra delitos ambientales y los mecanismos de financiación para actividades productivas sostenibles.
El seguimiento satelital y la presencia de las autoridades en el territorio han sido señalados como herramientas fundamentales para detectar actividades ilegales y aplicar las normas de protección ambiental.
Márcio Astrini, director ejecutivo del Observatorio del Clima, una red brasileña de organizaciones ambientalistas, destacó los resultados de las medidas de vigilancia y control.
En declaraciones recogidas por Associated Press, Astrini afirmó que la reducción demuestra la importancia de mantener la fiscalización, combatir los delitos ambientales y hacer cumplir la legislación.
El ambientalista también sostuvo que las cifras permiten considerar alcanzable el objetivo de Brasil de eliminar la deforestación para 2030, sin que ello implique necesariamente frenar la actividad económica.
Como argumento, señaló que la producción y las exportaciones agrícolas brasileñas han registrado resultados favorables durante el mismo periodo en el que disminuyó la pérdida de bosque.
La Amazonía desempeña un papel fundamental en la regulación del clima debido a su capacidad para almacenar grandes cantidades de carbono y generar humedad atmosférica.
Por esa razón, la destrucción de sus bosques tiene consecuencias que trascienden las fronteras de Brasil y afectan el equilibrio ambiental de otras regiones de Sudamérica.
La deforestación y los cambios en el uso del suelo también figuran entre las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del país.
Sin embargo, la reducción de la tala no significa que todos los problemas ambientales de la Amazonía estén resueltos.
Según el reporte de Associated Press, la degradación provocada por incendios forestales, extracción de madera y sequías afecta aproximadamente al 40 % de la Amazonía.
Este deterioro puede producirse incluso en áreas donde el bosque no ha sido completamente eliminado, por lo que no siempre queda reflejado en los indicadores de deforestación.
Los especialistas también advierten que un posible episodio intenso del fenómeno de El Niño durante 2026 y 2027 podría agravar las condiciones de calor y sequedad, aumentando el riesgo de incendios.
Aunque el número de incendios forestales se había acercado a mínimos históricos durante parte del año, los reportes indican que se triplicó desde el 4 de octubre.
Las autoridades brasileñas investigan si algunos de estos episodios pudieron haber sido provocados deliberadamente por razones políticas en medio del proceso electoral.
La protección de la Amazonía también se ha convertido en uno de los asuntos de debate antes de la segunda vuelta presidencial de Brasil, prevista para el 25 de octubre.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos, mientras que el presidente Lula da Silva recibió el 45 %, según los resultados recogidos por Associated Press.
Ambos candidatos han presentado propuestas diferentes sobre la conservación forestal.
Lula plantea alcanzar la deforestación neta cero para 2030, mediante una combinación de prevención y restauración que compense las pérdidas de bosque.
Flávio Bolsonaro, por su parte, ha manifestado su intención de acabar con la deforestación ilegal para 2029 y ha propuesto cambios en la legislación ambiental.
Algunos especialistas han expresado preocupación por el posible impacto de una modificación de las actuales políticas de protección, mientras el equipo de campaña de Bolsonaro sostiene que su candidato respalda la conservación de los bosques y los recursos hídricos.
La exministra de Medio Ambiente Marina Silva, quien dejó el cargo en abril para aspirar al Congreso, calificó la disminución de la deforestación como un logro histórico para Brasil.
Silva también destacó la importancia de mantener las políticas de protección ambiental y señaló que las decisiones políticas de los próximos años serán determinantes para conservar los avances alcanzados.
El nuevo balance confirma una reducción significativa de la pérdida de bosque amazónico durante los últimos años, pero también evidencia la necesidad de mantener los mecanismos de vigilancia, prevención de incendios y recuperación de áreas degradadas.
Aunque Brasil registra su mejor resultado anual desde el inicio de las mediciones, la conservación de la Amazonía continúa siendo un desafío ambiental, económico y político para el país y para toda la región.
Nota de redacción: Este artículo de Análisis Urbano incluye datos e información recopilada a partir del reporte original de Associated Press, publicado por Independent en Español, y de la referencia informativa de Deutsche Welle (DW) sobre la reducción de la deforestación amazónica. Las declaraciones de Márcio Astrini y Marina Silva proceden del trabajo periodístico de Associated Press y no corresponden a entrevistas realizadas por Análisis Urbano.
A.U.
