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Desastre en Nepal deja una “tierra arrasada” y expertos advierten que habrá nuevas catástrofes

El colapso de roca y hielo que devastó Nepal dejó comunidades arrasadas. Expertos advierten sobre nuevos desastres y reclaman mejores sistemas de alerta.

Laura P 7 min de lectura
Desastre en Nepal deja una “tierra arrasada” y expertos advierten que habrá nuevas catástrofes

NEPAL 30 de agosto de 2026 – La devastadora riada que golpeó Nepal y zonas del Tíbet dejó un paisaje profundamente transformado por el lodo, las rocas y el hielo, mientras científicos y especialistas en gestión de desastres advierten que la recuperación tomará años y que el país deberá prepararse para nuevos eventos de características similares.

La catástrofe tuvo su origen en una zona montañosa próxima a la frontera entre Nepal y China, donde una enorme masa de roca y hielo se desprendió y descendió violentamente hacia el valle. El material terminó alimentando una gigantesca corriente de agua, barro y escombros que destruyó comunidades, infraestructura y rutas utilizadas por habitantes, turistas y peregrinos.

Según información publicada por Infobae, imágenes satelitales analizadas después del desastre permitieron determinar que no se produjo únicamente el colapso de una parte del glaciar en la región de Langtang Lirung, sino también el desprendimiento de una porción considerable del lecho rocoso de la montaña.

Dan Shugar, profesor asociado de la Universidad de Calgary, explicó que las imágenes permitieron observar que el desprendimiento había sido mucho mayor de lo que se pensó inicialmente. Las nubes y el polvo dificultaron las primeras evaluaciones, pero cuando las condiciones mejoraron quedó expuesta la dimensión del colapso.

La combinación de roca y enormes bloques de hielo descendió hasta el fondo del valle y generó un flujo de barro y agua que mantuvo una gran fuerza durante su recorrido. El río Trishuli y varios de sus afluentes se ensancharon y transportaron tal cantidad de sedimentos que sus aguas cambiaron de color.

En lugares como Betrawati, numerosas construcciones quedaron sepultadas bajo el lodo y únicamente algunos techos permanecieron visibles. El impacto también alcanzó el área turística de Syapru Besi y afectó rutas utilizadas habitualmente para desplazarse hacia Langtang.

Infobae recoge el análisis de la geomorfóloga Kristen Cook, de la Université Grenoble Alpes, quien explicó que la avalancha mantuvo su impulso mientras atravesaba el estrecho valle y que el derretimiento del hielo incrementó el volumen del flujo. El agua y el barro alcanzaron alturas de varios pisos y arrasaron comunidades enteras.

Alton Byers, geógrafo especializado en regiones montañosas de la Universidad de Colorado, describió el escenario posterior como una “tierra arrasada” cuya recuperación tomará años. El investigador aseguró que nunca había observado una inundación glaciar de semejante magnitud en esa región.

La tragedia también ha reabierto el debate sobre la influencia del calentamiento global en la estabilidad de las montañas del Himalaya. Byers considera que el acelerado derretimiento de los glaciares y la descongelación del permafrost están generando condiciones que favorecen una mayor inestabilidad.

NUWAKOT, NEPAL – 29 DE AGOSTO: Una vista aérea muestra escombros y barro cubriendo asentamientos tras unas inundaciones repentinas ocurridas el 29 de agosto de 2026 en la localidad de DevGhat, Nepal. Las autoridades informaron que las inundaciones fueron provocadas por el desplome de una masa de hielo, barro y rocas sobre un río del Himalaya, cerca de la frontera entre Nepal y China; el suceso dejó cientos de muertos o desaparecidos y causó daños generalizados en los distritos afectados. Las autoridades continuaron con la ardua búsqueda de víctimas —muchas de ellas sepultadas bajo metros de barro— mientras China y Nepal emitían nuevas alertas de inundación. (Foto de Ritesh Shukla/Getty Images)

El permafrost está formado por capas de suelo y roca que permanecen congeladas durante largos periodos. Durante miles de años ha contribuido a mantener cohesionados materiales de las montañas, pero su descongelamiento puede debilitar las laderas y aumentar la posibilidad de desprendimientos.

Los especialistas, sin embargo, mantienen cautela al establecer una relación directa entre este desastre concreto y el cambio climático. Cook y Shugar señalaron que los desprendimientos de laderas también son fenómenos naturales y que todavía no existen elementos suficientes para atribuir exclusivamente al calentamiento global el colapso que desencadenó la catástrofe.

No obstante, los científicos consideran que un clima cada vez más cálido puede crear condiciones favorables para que episodios de este tipo sean más frecuentes. Los glaciares y el permafrost del Himalaya están experimentando cambios importantes, aumentando la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en zonas de alta montaña.

La preocupación por el futuro también aparece en las advertencias de los especialistas nepalíes en gestión de desastres. Según la entrevista publicada por ABC, Ganga Lal Tuladhar, exministro y una de las principales autoridades de Nepal en reducción y gestión del riesgo, considera que el país debe asumir que volverá a enfrentarse a fenómenos similares y mejorar su preparación.

Tuladhar tuvo un papel relevante en la elaboración de la Ley de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres aprobada en 2017, con la que Nepal modernizó su sistema institucional para responder ante grandes emergencias.

El experto recordó que Nepal se encuentra particularmente expuesto a inundaciones relacionadas con lagos y glaciares. El Himalaya alberga más de 3.624 glaciares y, según los datos citados por Tuladhar, 47 son considerados peligrosos y siete se encuentran catalogados como extremadamente peligrosos.

Tuladhar cuestionó que los sistemas de alerta temprana no hayan recibido suficiente prioridad por parte del Gobierno y reconoció que la sociedad tampoco tenía plena conciencia de la magnitud del peligro. A su juicio, esa falta de preparación contribuyó al elevado impacto humano de la catástrofe.

La emergencia ha puesto además a prueba la capacidad de respuesta del país. Las condiciones geográficas, los daños en las vías y la magnitud de la destrucción han dificultado las operaciones de búsqueda y rescate.

A medida que pasan los días, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen y la atención comienza a desplazarse hacia otro desafío: garantizar asistencia y alojamiento a quienes perdieron sus hogares.

Tuladhar explicó que las personas trasladadas a refugios y zonas seguras necesitan medicamentos, alimentos y otros productos básicos, pero también soluciones de reasentamiento mientras esperan noticias sobre familiares que continúan desaparecidos. El especialista reconoció que todavía existen dificultades para que la ayuda llegue a todos los afectados.

Aumenta la cifra de muertos y desaparecidos tras las inundaciones repentinas en la zona fronteriza entre Nepal y China
DEVIGHAT, NEPAL – 29 DE AGOSTO: Una fotografía aérea muestra viviendas destruidas por las inundaciones repentinas en una localidad a orillas del río Trishuli, en Devighat (Nuwakot, Nepal), el 29 de agosto de 2026, en medio de un aumento en el número de víctimas mortales y desaparecidos. Más de 2.000 personas permanecen desaparecidas y cientos han fallecido tras las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra ocurridos recientemente cerca de la frontera entre Nepal y China. Entre los ciudadanos extranjeros desaparecidos se encuentran personas de China, India, Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y Corea del Sur. (Foto de Daniel Ceng/Anadolu vía Getty Images)

La magnitud del problema adquiere una dimensión todavía mayor ante la aceleración del deshielo en la región. Estudios científicos citados en diferentes análisis sobre la tragedia indican que los glaciares del Himalaya se derritieron un 65 % más rápido entre 2011 y 2020 que durante la década anterior.

Las imágenes satelitales muestran además que la catástrofe no solo dejó víctimas y destrucción de infraestructura, sino que modificó físicamente sectores completos del paisaje. Caminos, poblaciones y rutas turísticas quedaron cubiertos por sedimentos, barro y grandes cantidades de escombros.

Para los expertos, lo ocurrido representa una advertencia que trasciende a Nepal. Las comunidades ubicadas en regiones montañosas enfrentan riesgos crecientes asociados a la pérdida de glaciares, la degradación del permafrost, los deslizamientos y las inundaciones repentinas.

Mientras Nepal continúa buscando desaparecidos y atendiendo a las familias damnificadas, la discusión comienza a centrarse también en cómo reducir las consecuencias de futuras emergencias. El fortalecimiento de los sistemas de monitoreo, las alertas tempranas, la preparación de las comunidades y una mejor planificación frente a los riesgos aparecen entre los principales desafíos.

Con información de Infobae y ABC.

A.U.

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