EE. UU. enviará 600 soldados a Latinoamérica, incluida Colombia
Estados Unidos despliega cerca de 600 soldados hacia América Latina. Colombia está entre los destinos previstos para ejercicios militares.

COLOMBIA, 15 de octubre de 2026 – Estados Unidos comenzó a desplegar parte de un contingente de aproximadamente 600 soldados hacia América Latina, en una operación que contempla ejercicios militares en Panamá, Colombia y Honduras. La iniciativa forma parte de la ampliación de la estrategia del Gobierno de Donald Trump contra el narcotráfico y podría incluir apoyo a unidades de operaciones especiales estadounidenses que asesoran a las fuerzas de seguridad de países de la región.
El despliegue fue revelado por el diario estadounidense The New York Times, que consultó a funcionarios militares familiarizados con los movimientos del Pentágono. Según la información recogida por La Silla Vacía, los militares pertenecen a la 10.ª División de Montaña del Ejército estadounidense, con sede en Fort Drum, Nueva York.
Los primeros integrantes del batallón comenzaron a trasladarse a una nueva instalación de entrenamiento en la selva panameña. Posteriormente, parte del personal viajará a Colombia para participar en ejercicios conjuntos, mientras otro grupo se dirigirá a Honduras para desarrollar actividades de preparación con las fuerzas locales.
En el caso colombiano, está prevista la participación de militares estadounidenses en el ejercicio Southern Vanguard, también denominado Vanguardia del Sur, programado para finales de octubre.
De acuerdo con Colombia.com, el movimiento ocurre en medio del fortalecimiento de las relaciones de cooperación militar entre los gobiernos de Donald Trump y Abelardo de la Espriella, especialmente en asuntos relacionados con la lucha contra el narcotráfico y las estructuras armadas ilegales.
Sin embargo, todavía no se ha informado públicamente cuántos de los 600 soldados llegarán a Colombia, en qué instalaciones permanecerán ni cuáles serán todas las actividades que desarrollarán durante su estancia.
La misión anunciada tiene como componente principal el entrenamiento y la realización de ejercicios conjuntos. No obstante, los funcionarios citados por The New York Times señalaron que algunos militares podrían prestar apoyo a las unidades de Operaciones Especiales de Estados Unidos que asesoran a fuerzas locales durante intervenciones contra organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Entre las posibilidades contempladas figura proporcionar seguridad adicional a helicópteros estadounidenses utilizados en esas operaciones o intervenir en apoyo de las unidades asesoras si enfrentan situaciones de riesgo.
El despliegue también contempla una reorganización de la estructura militar estadounidense encargada de coordinar las actividades en América Latina.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, creó una oficina dentro del Pentágono para supervisar las acciones contra los carteles, mientras Washington prepara el fortalecimiento de un comando de operaciones para el hemisferio occidental con sede en Miami.
Según el reporte original estadounidense, varios cientos de militares adicionales de la 10.ª División de Montaña podrían ser destinados a apoyar el funcionamiento de esa estructura de mando.
Paralelamente, Estados Unidos ha trasladado drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador, como parte de una ampliación de sus capacidades de vigilancia y operaciones contra organizaciones criminales.
Estos movimientos se suman a la decisión de redirigir 52 millones de dólares en ayuda militar que anteriormente estaban destinados a programas en Europa y Medio Oriente.
La estrategia busca reforzar la presencia estadounidense en el hemisferio occidental y ampliar la cooperación con gobiernos que han manifestado su disposición a desarrollar acciones conjuntas contra el narcotráfico.
En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella ha impulsado un acercamiento con Washington en materia de seguridad, después de las tensiones diplomáticas que caracterizaron la relación durante el Gobierno de Gustavo Petro.
El nuevo despliegue se produce en ese contexto de cooperación, aunque los gobiernos de Panamá, Colombia y Honduras no habían respondido a las solicitudes de información formuladas por The New York Times sobre los detalles de los movimientos militares.
La magnitud del contingente también ha llamado la atención de especialistas en seguridad regional.
Adam Isacson, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), señaló al periódico estadounidense que no recordaba un despliegue comparable de tropas de Estados Unidos en América Latina, salvo en circunstancias excepcionales, como invasiones o desastres naturales.
La presencia de aproximadamente 600 militares representa, por tanto, una operación considerable dentro de las actividades recientes de entrenamiento y cooperación estadounidense en la región.
Aunque las rotaciones anunciadas son temporales, los funcionarios consultados por The New York Times no descartan que este tipo de despliegues se convierta en una característica más permanente de la presencia militar estadounidense en América Latina.
La ampliación de las operaciones también ha provocado inquietudes entre organizaciones defensoras de derechos humanos y especialistas en asuntos militares, especialmente por los posibles riesgos para la población civil y las implicaciones de una mayor intervención extranjera.
Entre las preocupaciones figura la posibilidad de que las operaciones inicialmente destinadas al entrenamiento y la asesoría evolucionen hacia una participación más directa en enfrentamientos armados.
La estrategia estadounidense se desarrolla, además, en medio de compromisos militares en otras regiones del mundo, incluida la guerra contra Irán, que ha exigido recursos, aeronaves y armamento del Pentágono.
Para Colombia, la llegada prevista de soldados estadounidenses plantea interrogantes sobre el alcance de la cooperación bilateral, las funciones específicas de las tropas y los mecanismos de autorización y supervisión de sus actividades.
Por ahora, la información conocida confirma el inicio del traslado de integrantes del contingente hacia Panamá y los planes de entrenamiento posteriores en Colombia y Honduras.
No se ha anunciado una fecha exacta para la llegada de los militares al territorio colombiano ni se ha confirmado que vayan a participar directamente en operaciones de combate.
Nota de redacción: Este artículo de Análisis Urbano incluye datos e información recopilada a partir de los reportes originales publicados por Colombia.com y La Silla Vacía, que recogen una investigación de The New York Times sobre el despliegue militar estadounidense en América Latina.
A.U.
