Política

EE. UU. habría buscado la salida de Díaz-Canel a cambio de petróleo e inversiones para Cuba

Estados Unidos habría ofrecido petróleo e inversiones a Cuba a cambio de la salida de Miguel Díaz-Canel y la privatización de la estatal Cupet.

Laura P 3 min de lectura
EE. UU. habría buscado la salida de Díaz-Canel a cambio de petróleo e inversiones para Cuba

CUBA / ESTADOS UNIDOS 14 de septiembre de 2026 – El Gobierno de Estados Unidos habría explorado una fórmula para conseguir la salida del presidente cubano Miguel Díaz-Canel mediante un acuerdo que contemplaba suministrar petróleo y facilitar inversiones estadounidenses en Cuba, en medio de la grave crisis energética que atraviesa la isla.

La propuesta habría incluido también una profunda transformación del sector de hidrocarburos cubano, particularmente la privatización de la estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet), compañía que controla las principales actividades relacionadas con esta industria en el país.

Según la información recogida por ABC a partir de las revelaciones del Miami Herald, la iniciativa estadounidense buscaba apartar a Díaz-Canel del poder mediante una negociación política y económica, en lugar de recurrir a una intervención directa. Los contactos habrían involucrado al entorno de la familia Castro.

La propuesta fue transmitida por emisarios estadounidenses a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, quien habría actuado como uno de los interlocutores en los discretos contactos desarrollados entre Washington y La Habana.

Uno de los elementos más significativos del planteamiento es que la salida de Díaz-Canel habría sido puesta sobre la mesa sin que ello significara necesariamente, al menos en esa fase de las conversaciones, una desaparición inmediata de toda la estructura política relacionada con la familia Castro.

El componente económico era igualmente profundo. Washington habría planteado que inversionistas estadounidenses asumieran un papel determinante en la industria petrolera cubana mediante la privatización de Cupet, mientras empresas de Estados Unidos suministrarían combustible e invertirían en la deteriorada infraestructura energética de la isla.

De acuerdo con Risaralda Hoy, el eventual acuerdo no llegó a concretarse debido a la resistencia de las autoridades cubanas a depender del suministro de petróleo procedente de compañías estadounidenses. También habrían influido las presiones políticas surgidas en Miami y las dificultades jurídicas relacionadas con Cupet.

Entre esas dificultades figura la situación legal derivada de reclamaciones sobre propiedades confiscadas después de la Revolución cubana. ExxonMobil mantiene una disputa vinculada con activos nacionalizados durante el Gobierno de Fidel Castro, circunstancia que habría complicado cualquier eventual operación empresarial sobre la petrolera estatal.

Las conversaciones se habrían desarrollado en un contexto especialmente delicado para la economía cubana. La isla enfrenta graves dificultades de abastecimiento energético, con escasez de combustible y problemas que han repercutido sobre la generación eléctrica y otras actividades económicas.

La presión aumentó después de que Washington intensificara las medidas dirigidas contra las fuentes externas de petróleo de Cuba. La Administración Trump también había advertido sobre posibles consecuencias para países que continuaran suministrando combustible a la isla.

Dentro de ese escenario, la autorización concedida en febrero para vender petróleo estadounidense a determinadas entidades privadas cubanas habría sido interpretada por la fuente consultada por el Miami Herald como una señal del interés de Washington por ampliar la participación estadounidense en el sector energético cubano.

La negociación tampoco habría prosperado mediante una fórmula alternativa que contemplaba la participación conjunta de inversionistas internacionales. La resistencia cubana a quedar energéticamente subordinada a compañías estadounidenses habría constituido uno de los principales obstáculos.

El supuesto acuerdo representaba una modificación considerable del modelo económico cubano, ya que Cupet es una compañía estatal estratégica y su privatización habría abierto al capital privado un sector históricamente controlado por el Estado.

Hasta ahora, ni Washington ni La Habana han confirmado públicamente los términos concretos de estas conversaciones. Por esa razón, la existencia y las condiciones de la propuesta deben mantenerse atribuidas al reporte periodístico y a la fuente anónima que aseguró tener conocimiento de las negociaciones.

La revelación muestra, en cualquier caso, que detrás de las fuertes tensiones públicas entre Estados Unidos y Cuba también habrían existido canales discretos de comunicación para explorar una salida negociada que combinara cambios políticos en La Habana con una transformación profunda de su sector energético.

Con información de ABC y Risaralda Hoy.

A.U.

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