¿Hay una nueva alianza criminal? Lo que se sabe sobre el presunto acuerdo entre las disidencias de ‘Calarcá’ y El Mesa
No obstante, esa información fue rechazada públicamente por la organización El Mesa.

Antioquia, Colombia, 3 agosto de 2026.- En momentos en que Colombia se prepara para un cambio de gobierno y la política de seguridad promete un giro frente a los procesos de diálogo adelantados durante los últimos años, una serie de informaciones sobre presuntas alianzas entre estructuras armadas ilegales ha vuelto a poner de relieve la complejidad del conflicto armado en el país y la necesidad de que las investigaciones oficiales esclarezcan los hechos antes de que la opinión pública adopte conclusiones definitivas.
En los últimos días, diversos medios de comunicación publicaron información atribuida a fuentes de Inteligencia Militar, según la cual las disidencias de las antiguas Farc, Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), bajo el mando de alias ‘Calarcá’, estarían fortaleciendo una presunta alianza con la organización delincuencial El Mesa, surgida en Bello (Antioquia). Según esas versiones, el objetivo de esa articulación sería contener el avance territorial del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), organización que en algunos informes y publicaciones ha sido denominada de manera errónea como «Clan del Golfo», en diferentes regiones del país.
No obstante, esa información fue rechazada públicamente por la organización El Mesa. A través de un comunicado enviado a la sala de redacción de la Agencia de Prensa Análisis Urbano, el grupo negó cualquier tipo de vínculo con las disidencias del EMBF y rechazó lo que calificó como señalamientos infundados, insistiendo en que no existe ninguna alianza con esa estructura armada organizada ilegal.
La versión conocida por los medios
El primer informe ampliamente divulgado fue publicado por Teleantioquia Noticias, que, citando fuentes de Inteligencia Militar, aseguró que integrantes de El Mesa habrían recibido entrenamiento de las disidencias de alias «Calarcá» para operar en zonas rurales y enfrentar militarmente al mal llamado “Clan del Golfo”.
Según esa publicación, la organización, tradicionalmente asociada con actividades delictivas de carácter urbano, estaría transformándose en una estructura con capacidad para desarrollar operaciones en áreas rurales, apoyada por entrenamiento militar, suministro de armamento e incluso dotación de indumentaria de combate.
Esa hipótesis subió de color luego del asesinato de tres personas en la vereda Alto de Carvajal, jurisdicción del municipio de Andes, hecho que inicialmente fue atribuido a un enfrentamiento armado, pero que posteriormente habría sido interpretado por algunas fuentes como una incursión ejecutada por hombres pertenecientes a El Mesa.
De acuerdo con la información difundida, esa cooperación tendría también un componente económico. Las fuentes consultadas señalaron que las disidencias exigirían a El Mesa la compra y distribución de estupefacientes en territorios donde esa organización mantiene influencia, especialmente en el Valle de Aburrá, varios municipios de Antioquia, así como sectores de Caldas y Cundinamarca.
Posteriormente, el medio Sentir de la Costa, de Facebook, reprodujo una versión similar, indicando que la presunta alianza buscaría fortalecer la capacidad operativa de El Mesa mediante entrenamiento, armas y logística, con el objetivo de enfrentar la expansión territorial del Clan del Golfo en diferentes regiones del país.
Hasta el momento, las informaciones difundidas por ambos medios atribuyen esos señalamientos a fuentes de Inteligencia Militar y no corresponden a decisiones judiciales ni a investigaciones concluidas.
El escenario político
La divulgación de estas informaciones coincide con el anuncio realizado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, quien otorgó plazo hasta el próximo 7 de agosto para que varios cabecillas de grupos armados ilegales se sometan a la justicia.
Entre los destinatarios del ultimátum figura Alexander Díaz Mendoza, conocido con los alias “Calarcá” o “Calarcá Córdoba”, señalado cabecilla de las disidencias de las Farc, además de integrantes del ELN, del Frente Darío Gutiérrez y del Ejército Gaitanista de Colombia -EGC-, mal llamado Clan del Golfo.
El mandatario electo advirtió que su administración no continuará con lo que denominó «falsos procesos de paz» y anunció una ofensiva militar contra quienes decidan permanecer en actividades criminales después de la fecha fijada para su posesión.
Estas declaraciones han generado expectativa sobre el futuro de las conversaciones adelantadas con diferentes estructuras armadas y sobre el rumbo que asumirá la política de seguridad del nuevo gobierno.
La respuesta de El Mesa
Horas después de conocerse las publicaciones periodísticas, la organización El Mesa hizo llegar a la Sala de Redacción de la Agencia de Prensa Análisis Urbano un comunicado dirigido a la opinión pública en el que rechaza categóricamente las afirmaciones difundidas por algunos medios de comunicación.
En el documento sostiene que se vienen divulgando «falsas acusaciones y afirmaciones infundadas» mediante las cuales se pretende vincularla con las disidencias de alias «Calarcá» para enfrentar al EGC.
Comunicado a la opinión pública de El Mesa by Análisis Urbano Medellín
La organización afirma que no es la primera vez que es relacionada con otros actores armados y recuerda que anteriormente también había sido señalada de mantener vínculos con el ELN. Según el comunicado, esas versiones desconocen “las verdaderas actividades y reglamento de El Mesa”.
En uno de los apartes del documento, sus voceros manifiestan que la libertad de expresión y la libertad de prensa constituyen pilares fundamentales de la democracia, aunque consideran que el ejercicio periodístico debe desarrollarse con diligencia, objetividad y responsabilidad frente a las organizaciones sobre las cuales se informa.
El comunicado agrega que la organización “jamás ha pertenecido a la subversión”, niega cualquier vínculo con grupos guerrilleros y sostiene que no posee la capacidad militar atribuida en algunas publicaciones. Igualmente asegura que las autoridades conocen que El Mesa nunca ha tenido presencia en la zona de Andes ni en el Suroeste antioqueño.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del pronunciamiento es que la organización afirma que no mantiene una confrontación con el Clan del Golfo y solicita que se investigue el origen de las publicaciones para establecer quién tendría interés en difundir esas versiones.
Dos versiones, nada comprobado
Las informaciones conocidas hasta el momento presentan dos narrativas claramente diferenciadas.
Por un lado, publicaciones periodísticas sustentadas en fuentes de Inteligencia Militar describen la existencia de una presunta alianza entre las disidencias de alias “Calarcá” y El Mesa para contener el avance del EGC.
Por otro, El Mesa niega categóricamente esas afirmaciones y sostiene que carecen de fundamento, rechazando cualquier relación con organizaciones subversivas.
Corresponderá a las autoridades judiciales y a los organismos de inteligencia establecer cuál de esas versiones encuentra respaldo en las pruebas que puedan recaudarse dentro de las investigaciones respectivas.
Mientras ello ocurre, el tratamiento responsable de la información exige distinguir entre hipótesis investigativas, versiones oficiales y hechos judicialmente comprobados.
La paz sigue siendo una posibilidad
Desde la Agencia de Prensa Análisis Urbano y la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades) consideramos que Colombia atraviesa un momento decisivo.
Las diferencias entre las versiones conocidas no deben conducir a la estigmatización anticipada de personas u organizaciones, pero tampoco a la indiferencia frente a los riesgos que representa la persistencia de estructuras armadas ilegales en distintas regiones del país.
La historia reciente demuestra que la confrontación permanente solo ha dejado miles de víctimas, desplazamientos, desapariciones, homicidios y profundas fracturas sociales que aún esperan ser reparadas.
Por ello, independientemente de las investigaciones que hoy adelanten las autoridades y de las decisiones que adopte el nuevo Gobierno, resulta indispensable mantener abiertos los caminos institucionales que permitan avanzar hacia soluciones negociadas cuando estas sean posibles dentro del marco constitucional y legal.
La sociedad colombiana ha pagado un costo demasiado alto durante décadas de confrontación. Por ello, cualquier esfuerzo serio orientado a preservar la vida, proteger a la población civil y consolidar condiciones para una paz estable merece ser explorado con responsabilidad, transparencia y respeto por la verdad.
Solo investigaciones rigurosas permitirán establecer qué ocurrió realmente en este caso. Entretanto, el deber del periodismo consiste en informar con equilibrio, escuchar todas las voces y contribuir a que el debate público se fundamente en hechos y no en prejuicios. Esa seguirá siendo la apuesta de la Agencia de Prensa Análisis Urbano.
Señor Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia: Análisis Urbano y Corpades reiteran su convicción de que la paz continúa siendo una opción válida para Colombia. Las armas no pueden convertirse en el lenguaje permanente de la política ni de la criminalidad. El país necesita verdad, justicia y seguridad, pero también necesita escenarios de diálogo que permitan reducir la violencia y ofrecer alternativas distintas a la guerra.
A.U.
