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La derecha en Colombia es triple AAA

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Análisis Urbano 4 min de lectura
La derecha en Colombia es triple AAA

Un término que combina poder político, económico y mediático

Los últimos acontecimientos de la relación bilateral con Estados Unidos, bastante aciagos por cierto, además de que han generado sanciones ilegales, ilegítimas e injustas contra el gobierno colombiano, han develado algunas de las principales características de algunos sectores de la derecha en Colombia; características que perfectamente definen así mismo a la derecha a nivel mundial. 

Dichas características recogidas en la sigla AAA, determinan sin lugar a dudas que dichos sectores políticos, empresariales y de medios de comunicación corporativos son: apátridas, amorales y aporofóbicos.  La actual coyuntura internacional ha despojado de su falso ropaje democrático a los mentados sectores tradicionales en nuestro país y sin lugar a dudas ha demostrado que su codicia supera todos los límites.

En primer término se expondrá por qué se deben catalogar como apátridas.  Según la RAE, la patria se define como: “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”.  No obstante, y así lo evidencia la postura asumida por los referidos, la patria se limita para ellos a un pedazo de tierra donde puedan seguir disfrutando de sus privilegios en medio de la exclusión de un gran porcentaje de la población hacia la cual no consideran que los una ningún tipo de vínculo, ni jurídico, ni histórico y mucho menos afectivo. 

Su pretendido linaje los hace sentir unidos al poder foráneo, convencidos que su postura genuflexa y servil los librará de los desmanes del pseudo – emperador que hoy pretende dominar el mundo, llevando la humanidad hacia los peores tiempos de la barbarie, pisoteando sin recato los avances de la civilización.  El oscurantismo, la edad media, la santa inquisición, están de vuelta en manos de un sector del gobierno norteamericano cuya única legitimidad es la supuesta supremacía racial y la añoranza de dominar el mundo a partir del terror.

De otro lado, la conducta amoral de la extrema derecha, incluso de algunos sectores del autodenominado centro, en Colombia es más que evidente, su aceptación tácita o expresa frente al genocidio, que aún hoy (a pesar del tan anunciado, alabado y glorificado plan de paz de quien se considera soberano universal) se ejecuta contra el pueblo palestino por parte de Israel y ante la actitud omisiva de la mayoría de los Estados del orbe, demuestra sin lugar a dudas la ausencia total de cualquier sentimiento de tipo moral. 

Se evidencia igualmente la amoralidad de los mentados sectores cuando se observa su beneplácito a los ataques con misiles a pequeñas embarcaciones, supuestamente de narcotraficantes, todo ello sin sujeción a las normas internacionales de DDHH, la legislación marítima y desconociendo incluso la ley norteamericana e internacional.  Lo importante para ellos es estar del lado del Poder, sin importar que el mismo se encuentra en la actualidad manos de un truhan de talla internacional, con ínfulas de emperador.

Más sin embargo, sin lugar a dudas, la característica más apreciable y que históricamente ha identificado a la derecha en Colombia y en general a quienes han ostentado el poder político y económico durante nuestra historia como República, es la “aporofobia”, neologismo acuñado por la filósofa española Adela Cortina, entendido éste como el miedo, el rechazo y/o la aversión al pobre.

Nada más evidente que el hecho de la animadversión hacia el presidente Gustavo Petro y en general hacia los miembros de su gobierno, radica en el origen humilde de los mismos, para las élites de poder en nuestro país resulta inaceptable que hoy los destinos de la nación estén en manos de gentes que no tienen su “linaje”, su “alcurnia”, su “nobleza” y su “nivel económico”.

No obstante, la aporofobia no solamente es manifiesta frente a sus connacionales pobres, es un sentimiento generalizado frente a los débiles a nivel mundial, de otra manera no se explica su aprobación, y cuando menos su silencio cómplice, frente al genocidio en Gaza y las ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, otro cantar sería si el genocidio se estuviera ejecutando contra una nación poderosa, o los misiles estuvieran impactando yates de lujo, o incluso estuvieran afectando grandes ciudades capitales, ya sus clamores no se estarían demorando en aparecer, aunque no pedirían justicia debido a su condición genuflexa y servil, pero si estarían clamando clemencia ante quienes ellos consideran el dueño, amo y señor del universo.

Maveza

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