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México prohíbe la doble nacionalidad para futuros presidentes y gobernadores

El Senado mexicano aprobó una reforma que exigirá nacionalidad única a quienes aspiren a la Presidencia, gubernaturas o Jefatura de Gobierno de Ciudad de México.

Laura P 5 min de lectura
México prohíbe la doble nacionalidad para futuros presidentes y gobernadores

MÉXICO, 30 de septiembre de 2026 – El Senado de México aprobó una reforma constitucional que exigirá tener únicamente la nacionalidad mexicana a quienes aspiren a ocupar la Presidencia de la República, una gubernatura estatal o la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, una iniciativa promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum que ahora deberá recibir el respaldo de la mayoría de los congresos estatales.

La propuesta fue avalada el 29 de septiembre con 86 votos a favor y 42 en contra, sin abstenciones, alcanzando la mayoría calificada necesaria en el Senado.

Como detalló DW, quienes tengan una segunda nacionalidad y pretendan competir por alguno de estos cargos deberán renunciar a ella antes de solicitar formalmente su registro electoral y demostrar que el vínculo jurídico con el otro Estado terminó efectivamente.

La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución mexicana.

La restricción no supone una prohibición general de la doble nacionalidad en México. Se trata de un requisito específico para quienes aspiren a encabezar el Poder Ejecutivo federal, los gobiernos estatales o el Gobierno de Ciudad de México.

Además de poseer únicamente la nacionalidad mexicana al momento de registrarse, quienes lleguen a ocupar estos cargos tampoco podrán adquirir o solicitar otra nacionalidad durante el ejercicio de sus funciones.

La modificación establece igualmente que no podrán utilizar un pasaporte o documento de identidad expedido por otro Estado, ejercer derechos políticos correspondientes a otra ciudadanía ni acogerse a la protección diplomática de un país extranjero.

Los cambios están previstos para aplicarse a partir del proceso electoral de 2028 y no afectarán a quienes ya estén ejerciendo alguno de los cargos contemplados cuando la reforma entre en vigor.

La iniciativa fue presentada por Sheinbaum el 30 de agosto. Posteriormente, la Cámara de Diputados la aprobó el 22 de septiembre con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención en la votación general.

Una semana después recibió el aval del Senado.

La reforma todavía deberá superar otro paso indispensable. Al tratarse de una modificación constitucional, necesita el respaldo de la mayoría de las legislaturas de las 32 entidades federativas antes de que pueda completarse el procedimiento correspondiente.

La discusión provocó diferencias entre el oficialismo y los partidos de oposición.

Infobae recogió este miércoles la reacción de Sheinbaum ante los votos contrarios a la iniciativa. La mandataria aseguró que esperaba un respaldo unánime a una reforma que su Gobierno relaciona con la soberanía y con la necesidad de evitar eventuales conflictos derivados de vínculos jurídicos con otros Estados.

“Pensé que iba a ser por unanimidad”, expresó Sheinbaum al referirse a la votación.

Morena y sus aliados, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), defendieron la iniciativa argumentando que las personas encargadas de conducir los poderes ejecutivos deben mantener un vínculo jurídico exclusivo con México.

La oposición presentó una interpretación diferente.

Senadores del Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC) cuestionaron que poseer una segunda nacionalidad implique necesariamente una división de lealtades y advirtieron que la medida puede restringir los derechos políticos de mexicanos con doble ciudadanía.

Durante el debate también surgieron cuestionamientos sobre las consecuencias que podría tener la reforma para mexicanos nacidos o residentes durante años en el extranjero.

El senador priista Ángel García Yáñez sostuvo que tener dos nacionalidades no permite presumir una lealtad dividida y cuestionó particularmente que la restricción alcance a las gubernaturas estatales.

La discusión trascendió el Congreso.

La American Society of Mexico también expresó su rechazo a la modificación y sostuvo que poseer una segunda nacionalidad no elimina la identidad mexicana ni determina el grado de compromiso de una persona con el país.

Sheinbaum, en cambio, ha defendido que la medida se limita a los máximos cargos ejecutivos y no pretende eliminar la posibilidad de que los mexicanos tengan doble nacionalidad.

La iniciativa surgió además en medio de la controversia alrededor del exgobernador de Tamaulipas Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien posee nacionalidad mexicana y estadounidense y ha manifestado su intención de aspirar a la Presidencia en 2030.

El Gobierno ha sostenido que la reforma busca establecer reglas generales sobre los requisitos de nacionalidad para quienes pretendan dirigir el Ejecutivo y evitar posibles conflictos de interés con otros Estados.

Si finalmente obtiene la aprobación necesaria de los congresos locales, el Congreso dispondrá de 90 días naturales para adecuar la Ley de Nacionalidad y la legislación electoral, mientras los estados deberán armonizar sus propias constituciones y normas electorales.

La reforma establece así una condición adicional para quienes aspiren a los principales cargos ejecutivos de México: podrán haber tenido otra nacionalidad, pero deberán renunciar efectivamente a ella antes de registrar su candidatura.

Este artículo incluye datos e información recopilada a partir de los reportes originales publicados por las agencias de DW e Infobae.

A.U.

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