Criminalidad

Nuevo crimen en El Ajizal evidencia que la violencia persiste pese a los planes de seguridad

A su juicio, esa interpretación podría reflejar una insuficiente comprensión de la evolución del crimen organizado transnacional.

Análisis Urbano 8 min de lectura
Nuevo crimen en El Ajizal evidencia que la violencia persiste pese a los planes de seguridad

Antioquia, Colombia, 11 julio de 2026.- La violencia continúa golpeando la vereda El Ajizal, en zona rural de Itagüí, pese a los anuncios institucionales sobre el fortalecimiento de la seguridad. El más reciente hecho dejó como víctima mortal al ciudadano venezolano Jesús Armando Rodríguez Ascanio, de 22 años, quien fue atacado con arma de fuego durante la madrugada del pasado 8 de julio en el sector El Pesebre.

La información sobre el caso fue reconstruida a partir de reportes publicados por El Itagüiseño, Q’HUBO y los análisis realizados por la ONG Corpades, que coinciden en señalar que la confrontación entre estructuras criminales sigue generando homicidios en esta zona del sur del Valle de Aburrá.

Inicialmente, El Itagüiseño informó que el cuerpo sin vida de un hombre permaneció durante varias horas dentro de un vehículo particular estacionado frente al Hospital San Rafael de Itagüí, luego de ser trasladado hasta ese centro asistencial durante la madrugada. Posteriormente, el mismo medio confirmó que la víctima había sido atacada en la vereda El Ajizal y que llegó sin signos vitales al hospital.

De acuerdo con la información conocida, el vehículo utilizado para el traslado no pertenecía a la víctima. Según las versiones recopiladas, el propietario del automotor únicamente facilitó el transporte tras la solicitud realizada por uniformados de la Policía.

Ataque dentro de una vivienda

Según la reconstrucción publicada por Q’HUBO, Rodríguez Ascanio llevaba apenas dos días residiendo en una vivienda del sector El Pesebre, luego de ser invitado por otro ciudadano venezolano que habitaba allí desde hacía varios meses.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 2:00 de la madrugada cuando tres hombres armados y con el rostro cubierto llegaron hasta la vivienda y, tras ingresar, comenzaron a reclamarles a los ocupantes por una presunta venta de estupefacientes sin autorización de la estructura criminal que pretende controlar esa actividad ilegal en la zona.

Durante la confrontación, los atacantes también les habrían manifestado que no podían continuar viviendo allí por su nacionalidad y, además, les habrían hurtado varios objetos de valor.

El secretario de Seguridad de Itagüí, Rafael Otálvaro, explicó a Q’HUBO que, en medio de la discusión, uno de los hombres armados disparó contra Rodríguez Ascanio.

La víctima intentó escapar de la vivienda, pero recibió un impacto de bala en el pecho. Alcanzó a llegar hasta el sector conocido como el reversadero de Los Gómez, donde fue auxiliado por particulares que intentaron trasladarlo al Hospital San Rafael. Sin embargo, falleció durante el recorrido.

Mientras tanto, el otro ocupante de la vivienda intentó enfrentar a uno de los atacantes y resultó herido en un brazo y una mano. Sus lesiones fueron reportadas como leves.

Investigación sobre los móviles

Las primeras líneas investigativas, basadas en fuentes no institucionales consultadas durante el seguimiento del caso, indican que el homicidio estaría relacionado con la disputa por las finanzas criminales y el control del corredor estratégico que conecta las veredas El Ajizal, Los Gómez y El Porvenir, un territorio considerado clave para el desarrollo de economías ilegales en la zona rural de Itagüí.

De acuerdo con la reconstrucción del caso publicada por Q’HUBO, sicarios irrumpieron en una vivienda donde residían presuntos integrantes de un grupo delincuencial conocido como ‘Los Venezolanos’, y allí asesinaron a uno de los ocupantes.

Según información preliminar conocida por las autoridades y divulgada por ese medio, la víctima tendría presuntos vínculos con esa estructura, integrada principalmente por ciudadanos venezolanos que, al parecer, anteriormente hacía parte de la organización criminal El Ajizal, de la cual posteriormente se habría separado para operar de manera independiente.

Los investigadores analizan si este homicidio hace parte de la confrontación que mantienen estas estructuras por el control del microtráfico, las extorsiones y otras economías ilegales que se disputan en ese corredor rural.

Hasta el momento, las autoridades no han reportado capturas relacionadas con este homicidio y continúan adelantando las investigaciones para esclarecer plenamente las circunstancias del crimen e identificar a los responsables.

Una confrontación que sigue dejando víctimas

El secretario de Seguridad de Itagüí señaló que la actual escalada de violencia tiene origen en disputas surgidas tras el asesinato de un antiguo cabecilla conocido con el alias de «Mono Arley».

Según explicó el funcionario, actualmente la confrontación enfrenta a integrantes colombianos y ciudadanos venezolanos por el control de al menos tres puntos de expendio de drogas en la vereda El Ajizal.

Las autoridades consideran que esta disputa criminal ha sido el detonante de varios homicidios registrados durante los últimos meses en la zona rural del municipio.

Corpades advierte sobre cambios en el mapa criminal

La ONG Corpades sostiene que la violencia registrada en El Ajizal refleja una transformación del panorama criminal en Medellín y el Valle de Aburrá.

La organización afirma que, además de las estructuras delincuenciales históricas que operan en la subregión, existen indicios sobre la aparición de nuevas organizaciones conformadas en parte por ciudadanos extranjeros y que algunas de ellas buscarían establecer vínculos con organizaciones criminales transnacionales.

En su análisis, Corpades menciona que diferentes sectores del Valle de Aburrá han registrado cambios en las dinámicas del crimen organizado y señala que continúan existiendo versiones e hipótesis sobre una eventual presencia o influencia del Tren de Aragua en algunas zonas. No obstante, aclara que, en el caso específico de las veredas El Ajizal, Los Gómez y El Porvenir, hasta el momento no existe confirmación oficial por parte de las autoridades que establezca la presencia de esa organización criminal.

La ONG también sostiene que la confrontación entre estructuras ilegales continúa expandiéndose hacia corredores estratégicos rurales de Itagüí, situación que, según su análisis, mantiene elevados los niveles de riesgo para la población.

Este nuevo homicidio vuelve a poner en evidencia que, pese a los operativos y anuncios institucionales para recuperar la tranquilidad en El Ajizal, las disputas entre organizaciones dedicadas al microtráfico siguen generando hechos violentos en esta zona del sur del Valle de Aburrá.

Ocultar la realidad no ayuda a solucionar los problemas de seguridad urbana y rural

La ONG Corpades sostiene que minimizar o desconocer la real dimensión del crimen transnacional con participación de ciudadanos venezolanos no contribuye a resolver los problemas de seguridad que enfrentan Medellín y el Valle de Aburrá. Según la organización, esta postura termina reduciendo el debate sobre un fenómeno que, a su juicio, requiere un análisis más profundo y acciones institucionales acordes con la evolución del crimen organizado.

La ONG Corpades sostiene que el ocultamiento de la real dimensión de la presencia del crimen transnacional con participación de ciudadanos venezolanos continúa siendo una estrategia con la que las autoridades buscan reducir la percepción de inseguridad entre la ciudadanía.

Según la organización, para una parte importante de la población no es comparable la presencia de estructuras criminales tradicionales —como bandas, combos o La Oficina— con la posible incursión de organizaciones criminales extranjeras interesadas en consolidar el control de espacios urbanos y rurales. En ese sentido, considera que minimizar o desconocer esa posibilidad no reduce los riesgos para la seguridad ni contribuye a generar confianza entre los ciudadanos, sino que dificulta la comprensión de las nuevas dinámicas del crimen organizado.

Frente a este panorama, Corpades afirma que fuentes consultadas por la organización aseguran que tanto la Policía Nacional como la Secretaría de Seguridad de Medellín consideran que las versiones sobre la presencia del Tren de Aragua obedecen a una estrategia de distracción impulsada por estructuras criminales locales para ocultar su propio accionar y atribuir la violencia a ciudadanos venezolanos.

Sin embargo, la ONG manifiesta una posición diferente. A su juicio, esa interpretación podría reflejar una insuficiente comprensión de la evolución del crimen organizado transnacional. Como ejemplo, recuerda el caso de Bogotá, donde durante varios años también se descartó la presencia del Tren de Aragua y, posteriormente, las investigaciones adelantadas por las autoridades terminaron confirmando la actuación de esa organización criminal en distintos hechos delictivos.

Por ello, Corpades insiste en que es necesario fortalecer las labores de inteligencia, investigación y análisis criminal para identificar oportunamente la transformación de las estructuras ilegales y responder de manera efectiva a las nuevas dinámicas de violencia que se presentan en Medellín y el Valle de Aburrá.

A.U.

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