Ambiental

El quebrantahuesos está en peligro crítico en el sur de África: científicos intentan salvarlo

Un programa de conservación intenta salvar al quebrantahuesos en el sur de África mediante el rescate de huevos y polluelos amenazados.

Laura P 6 min de lectura
El quebrantahuesos está en peligro crítico en el sur de África: científicos intentan salvarlo

SUDÁFRICA / ÁFRICA, 12 de octubre de 2026 – Una iniciativa de conservación busca evitar la desaparición del quebrantahuesos en el sur de África, donde la población de esta ave rapaz se ha reducido a unos 334 ejemplares, entre ellos aproximadamente 209 adultos reproductores. El proyecto contempla el rescate de huevos y polluelos en las montañas Drakensberg, ubicadas entre Sudáfrica y Lesoto, para desarrollar una población criada bajo cuidado especializado que permita, en el futuro, reforzar la presencia de la especie en su hábitat natural.

La iniciativa, denominada Bred 4 the Wild, es impulsada por la conservacionista Shannon Hoffman, quien trabaja en la reproducción del quebrantahuesos ante el deterioro de su población regional. BirdLife South Africa clasifica a estas aves como en peligro crítico en el sur del continente y advierte que su número continúa disminuyendo.

De acuerdo con información publicada por Infobae, basada en un reportaje de National Geographic, el programa espera reunir 32 ejemplares antes de finalizar 2026. Para alcanzar ese objetivo, los especialistas desarrollan operaciones de rescate en nidos situados sobre acantilados y zonas montañosas de difícil acceso.

Una de las principales dificultades para recuperar la especie está relacionada con su reproducción. Los quebrantahuesos suelen comenzar a reproducirse alrededor de los ocho años y, aunque habitualmente ponen dos huevos, generalmente solo consiguen sacar adelante una cría por temporada.

Quebrantahuesos o quebrantahuesos u ossifrage, Gypaetus barbatus, Reserva de caza del Castillo del Gigante, Parque Ukhlahlamba Drakensberg, KwaZulu Natal, Sudáfrica. (Foto de: Roger de la Harpe/Education Images/Universal Images Group vía Getty Images)

Esto ocurre porque el primer polluelo que nace suele imponerse sobre el segundo y quedarse con la mayor parte del alimento, lo que provoca que su hermano muera por inanición. Este comportamiento natural es conocido como cainismo.

El programa aprovecha esa particularidad para rescatar al segundo polluelo, que normalmente tiene pocas posibilidades de sobrevivir. De esta manera, los investigadores buscan aumentar la cantidad de aves disponibles para la reproducción sin retirar individuos que, en condiciones naturales, probablemente llegarían a la edad adulta.

El trabajo de Hoffman comenzó formalmente en 2015, después de recibir a Leseli, una hembra que había sido confiscada a un curandero tradicional que la mantenía encerrada en una jaula pequeña.

Aunque Leseli no podía regresar a la vida silvestre, se convirtió en una pieza importante del proyecto al actuar como madre sustituta de los polluelos rescatados. Antes de morir en 2023, participó en la crianza de más de 20 ejemplares.

Las operaciones para recuperar huevos y crías requieren una logística compleja. Los especialistas deben desplazarse por caminos montañosos y, en determinadas circunstancias, utilizar helicópteros para llegar hasta los nidos.

Una vez en el lugar, un escalador desciende mediante cuerdas por los acantilados, aleja temporalmente a las aves adultas y recoge los huevos en recipientes especiales que mantienen una temperatura adecuada durante el traslado.

En otras ocasiones, los equipos han rescatado polluelos recién nacidos antes de que mueran por falta de alimento. Uno de esos ejemplares, llamado Boris, continúa con vida bajo el cuidado del programa.

Después del rescate comienza otra etapa fundamental: evitar que las crías se acostumbren a la presencia humana.

Este fenómeno, conocido como impronta, ocurre cuando un animal identifica a las personas como figuras parentales, situación que puede alterar comportamientos necesarios para relacionarse con otros individuos de su especie.

Para reducir ese riesgo, los cuidadores alimentan a los polluelos durante aproximadamente un mes utilizando una marioneta con apariencia de buitre, fabricada en España.

Posteriormente, las aves son trasladadas a espacios que reproducen las características de los huecos y salientes de los acantilados. Allí pueden observar a otros ejemplares y desarrollar comportamientos propios de su especie.

La alimentación también cambia conforme crecen. Durante sus primeras etapas reciben pequeños mamíferos, como ratones y ratas, mientras que más adelante incorporan carroña y huesos suministrados por carnicerías y ganaderos.

El quebrantahuesos tiene una característica alimentaria singular: consume principalmente huesos, que puede romper al dejarlos caer sobre superficies rocosas. Su sistema digestivo está adaptado para procesar este tipo de alimento.

Aunque el proyecto ha logrado mantener con vida a varias aves rescatadas, todavía enfrenta un desafío decisivo: conseguir que los ejemplares criados en cautividad se reproduzcan.

Actualmente, cinco parejas han alcanzado una edad cercana a la madurez reproductiva y fueron trasladadas a instalaciones preparadas para la construcción de nidos, con materiales como ramas y lana de oveja.

Hasta el momento, ninguna de esas parejas ha producido descendencia.

Hoffman reconoció la presión que representa esperar los primeros nacimientos, ya que de ese resultado depende una parte importante de la estrategia de conservación a largo plazo.

Los investigadores consideran que los programas de reproducción pueden contribuir a recuperar poblaciones amenazadas, como ocurrió con el cóndor de California en Estados Unidos. Sin embargo, también reconocen que criar nuevas aves no será suficiente si persisten las amenazas que afectan a los ejemplares silvestres.

Entre los principales riesgos se encuentran las electrocuciones en tendidos eléctricos, la pérdida de hábitat por la construcción de infraestructura y el consumo de animales muertos que contienen sustancias tóxicas.

Algunos cadáveres son envenenados por cazadores furtivos que buscan impedir que los buitres revelen, mediante su presencia en el cielo, los lugares donde han abatido animales.

Para enfrentar estas amenazas, un acuerdo ambiental de Naciones Unidas adoptó un plan de protección de buitres africanos y euroasiáticos para el periodo comprendido entre 2017 y 2029, orientado a reducir los factores que ponen en peligro su supervivencia.

Además del trabajo científico, Hoffman ha desarrollado actividades educativas con comunidades de Sudáfrica y Lesoto para explicar la importancia ecológica de estas aves y promover su protección.

La iniciativa busca que los habitantes de las zonas montañosas reconozcan el papel del quebrantahuesos en los ecosistemas y participen en su conservación.

El futuro de esta población regional dependerá tanto de los resultados de la reproducción en cautividad como de las medidas que permitan reducir las muertes de aves silvestres. Por ahora, el rescate de huevos y polluelos representa una oportunidad para impedir que el quebrantahuesos desaparezca de las montañas del sur de África.

Este artículo de Análisis Urbano incorpora información de una publicación de Agustina Herreria en Infobae, basada en un reportaje de National Geographic. Los testimonios y detalles obtenidos en esa investigación corresponden a la reportería de sus autores originales.

A.U.

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