Trump amenaza con prohibir la venta de aviones Bombardier en Estados Unidos
Trump amenazó con impedir las ventas de Bombardier en EE. UU. si no fabrica allí. La empresa defendió sus empleos e inversiones en el país.

ESTADOS UNIDOS / CANADÁ 8 de septiembre de 2026 – El presidente Donald Trump amenazó con impedir que el fabricante canadiense Bombardier continúe vendiendo sus aviones en Estados Unidos si la compañía no traslada su producción al país, una advertencia que abre un nuevo frente en la creciente disputa comercial entre Washington y Ottawa.
Trump lanzó el ultimátum a través de Truth Social, donde aseguró que no debería haber más ventas de Bombardier en territorio estadounidense y cuestionó la calidad de los productos de la compañía. También sostuvo que, si el fabricante quiere conservar el acceso al mercado estadounidense, deberá producir sus aeronaves en Estados Unidos.
El mandatario acusó a la compañía canadiense de depender de compradores, empresas, aeropuertos y servicios estadounidenses, al tiempo que cuestionó las restricciones que, según él, Canadá mantiene sobre compañías y bancos de Estados Unidos.
Según informó NBC News, las declaraciones generaron rápidamente una reacción dentro del propio Partido Republicano. El senador Jerry Moran, de Kansas, defendió la importancia de Bombardier para su estado y aseguró que se comunicó con la administración Trump para advertir sobre las consecuencias que una medida de ese tipo podría tener para los trabajadores.
Moran destacó que la presencia de Bombardier en Wichita sostiene más de 1.000 empleos y señaló que esos trabajadores contribuyen directamente a las capacidades aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos.
El senador manifestó que continuará trabajando para que las operaciones de Bombardier permanezcan en Kansas y puedan expandirse, en lugar de verse afectadas por las nuevas tensiones comerciales.
La compañía también respondió a Trump y rechazó implícitamente la idea de que su actividad esté desvinculada de la economía estadounidense. Bombardier destacó que mantiene trabajadores en más de 20 estados y presencia física en Kansas, Texas, Arizona, Florida, Connecticut, Illinois, Delaware, California, Washington D. C. y Nueva Jersey.
De acuerdo con Quartz, alrededor de 2.800 empresas estadounidenses ubicadas en 47 estados forman parte de la cadena de suministro de Bombardier. El fabricante asegura que destina más de US$2.500 millones anuales a esos proveedores.
La empresa señaló además que varios componentes de sus aeronaves ya se producen en territorio estadounidense. Las alas de sus jets ejecutivos se fabrican en una instalación de Red Oak, Texas, mientras componentes esenciales para el control de vuelo son elaborados en una planta situada en el área de Los Ángeles, California.
Bombardier también tiene previsto inaugurar una nueva instalación en Fort Wayne, Indiana, antes de finalizar este año y asegura que pretende continuar aumentando sus actividades relacionadas con defensa y su red de servicios en Estados Unidos.
La empresa defendió su relación con las compañías y trabajadores estadounidenses y manifestó que continuará invirtiendo en su personal, sus clientes y las comunidades en las que mantiene operaciones.
El enfrentamiento ocurre en medio de un deterioro considerable de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá. Las negociaciones bilaterales se rompieron a finales de agosto después de que ambos gobiernos se responsabilizaran mutuamente por el fracaso de las conversaciones.
Tras el colapso de esas negociaciones, Estados Unidos impuso aranceles del 50 % sobre aproximadamente US$20.000 millones en productos canadienses mediante la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.
Canadá respondió este martes con contraaranceles sobre US$27.600 millones en bienes estadounidenses. Las tarifas oscilan entre el 15 % y el 50 % y afectan cientos de categorías de productos.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuvo que Washington había planteado condiciones que consideraba injustas y perjudiciales económicamente. Desde Estados Unidos, el representante comercial Jamieson Greer aseguró que Canadá había solicitado nuevas concesiones después de que los principales elementos de un posible acuerdo ya hubieran sido definidos.
El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, también responsabilizó a Canadá por la ruptura de las negociaciones y sostuvo que el acuerdo estaba cerca de concretarse antes de fracasar por razones que atribuyó a consideraciones políticas.
La amenaza contra Bombardier adquiere especial relevancia precisamente por la extensa presencia que la compañía ya mantiene en Estados Unidos. Sus operaciones, proveedores y trabajadores estadounidenses hacen que una eventual restricción pueda tener consecuencias no solamente para la empresa canadiense, sino también para compañías y empleados dentro del propio país.
Esa realidad explica la intervención del senador Moran, quien busca proteger la operación de Wichita y la cadena de suministro vinculada a la compañía en Kansas.
Por ahora, la declaración de Trump constituye una amenaza para impedir futuras ventas y una exigencia para aumentar la fabricación estadounidense. Las fuentes no informan de la entrada en vigor de una prohibición formal que impida actualmente a Bombardier comercializar sus aeronaves en Estados Unidos.
El episodio agrega así un nuevo componente industrial a la guerra comercial entre Washington y Ottawa: mientras ambos gobiernos intercambian aranceles, Trump eleva la presión sobre uno de los principales fabricantes aeroespaciales de Canadá para que incremente su producción en territorio estadounidense.
Con información de NBC News y Quartz.
A.U.
