En la mañana de este domingo dos personas asesinadas y con señales de tortura fueron encontradas en un sector boscoso de la vereda Aguas Frías del corregimiento de Altavista.

Las víctimas fueron identificadas como Jenny Alexandra Acevedo Ramírez, de 29 años de edad, y Yerson Cardona Álvarez, de 19. Ambos habitaban con sus respectivas familias en la vereda Aguas Frías y habían sido desplazados forzadamente hace un mes del sector San Francisco, del mismo corregimiento.

 

 

El doble homicidio deja entrever que la confrontación armada estaría llegando para quedarse en Altavista y la parte alta de la comuna 16, Belén.

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¿Qué está pasando en Altavista y Belén si la guerra fría terminó?

Desde enero de 2019 se desató una oleada de violencia en la parte alta de la comuna 16; a la fecha se reportan 40 homicidios —12 más que en igual periodo de 2018—, siendo entonces la segunda más violenta después de la comuna 10, Candelaria, que tiene 64 homicidios, y el corregimiento de Altavista, con 29 homicidios —1 menos que en igual periodo de 2018— a raíz del asesinato el viernes 4 de enero de 2019 en la madrugada de Juan Camilo Alzate Castaño y Julián Uribe Suaza, ambos de 18 años de edad en la comuna 15, Guayabal. Según trascendió, este último era conocido con el alias de Bozo, primo de Sebastián Suaza Ochoa, alias Chatán, líder de la banda Los Chivos, que delinque en la parte alta de la comuna 16 y en el corregimiento Altavista. Alias Bozo había sido capturado por la Policía en la noche del domingo 3 de junio de 2018, sin embargo, al parecer estaba en libertad y era quien lideraba dicha banda.

Los Chivos acusaron directamente a Los Pájaros y a sus aliados de la banda de San Bernardo. A la fecha, la confrontación armada se mantiene pese al accionar institucional que ha dejado capturas, decomisos y un relativo control al accionar de las mencionadas bandas armadas; tampoco el pacto suscrito a finales del segundo semestre del año y que puso fin a la guerra fría en la Oficina del Valle de Aburrá paró la disputa armada. Los Chivos, quienes se habían separado anteriormente de las AGC y luego rompieron la alianza con Los Pájaros y siendo acogidos por la Línea 40 o Minoritaria de la Oficina, no se acogieron al nuevo acuerdo y se declararon una vez más independientes, arreciando sus ataques armados y avanzando en el proceso de expansión territorial.

Ahora la situación de violencia y criminalidad tiende a crecer, la guerra es inminente, ya están llegando nuevos aliados a reforzar a Los Pájaros y a Los Chivos respectivamente.

Los llamados Paracos llegan desde Belén Rincón auspiciados por las AGC o Clan del Golfo, los cuales no son otra cosa que comandos urbanos de la mencionada estructura paramafiosa para reforzar a Los Pájaros que ya cuentan con apoyo de gente armada proveniente de las comunas 6 y 8. Por el lado de Los Chivos estarían recibiendo el apoyo militar y logístico de una poderosa banda  del norte del Valle de Aburrá que estaría en entredicho su participación en la Alianza Criminal del Norte, Además en la escena aparece, presuntamente, una gente vestida con uniforme camuflado y pañoleta negra y roja con la sigla del ELN, quienes estarían ubicados en tres sectores de Altavista apoyándolos. Unos y otros están decididos a acabar con sus enemigos, no están dispuestos a ceder terreno.

La pretensión concreta de las AGC es recuperar Altavista y aniquilar o someter a Los Chivos que, por su lado, buscan aniquilar a Los Pájaros, mantenerse independientes de AGC u Oficina y expandir y consolidar los territorios. Las autoridades tienen conocimiento de lo que ocurre, pero a pesar de la presencia de personal idóneo de Policía y Ejército en la zona hasta el momento no actúan con contundencia y el doble homicidio así lo demuestra.

Desde Corpades y la Agencia de Prensa Análisis Urbano esperamos que tanto la inteligencia policial como la militar no duerman el dulce sueño de los justos; actuar es prevenir lo que pueda ocurrir, puntos estratégicos de donde saldrían los ataques armados de los bandos en contienda son: El Tanque de Zafra, sector Cantarranas, Belén Buenavista, Belén Rincón, sector Juaquinillos —conectados por el morro de las Tres Cruces en comuna 16—, La Perla, Manzanares, La Lágrima, Aguas Frías, Buga, San Francisco, La Esperanza, Mano de Dios y el sector La Palma en el corregimiento de Altavista. ¿Será que estos datos servirán para fortalecer el plan de seguridad en la zona afectada? Esperamos que sí, aunque dudas quedan.

La alerta está dada, las organizaciones sociales y de derechos humanos al igual que destacados líderes han anunciado que es urgente desactivar el conflicto que ha iniciado. De no hacerlo, podrían ocurrir hechos más graves.

La respuesta está en manos de la institucionalidad, la única llamada a velar por la vida, la honra y los bienes de la ciudadanía. Esperamos resultados positivos que solo serán posibles si el Estado local redirecciona la estrategia de seguridad y afina la inteligencia. Ambas acciones son la clave para desactivar un conflicto que amenaza con romper la relativa tranquilidad que por estos días vive Medellín debido al fin de la guerra fría en la Oficina del Valle de Aburrá.

Mientras eso ocurre, el desplazamiento forzado, la extorsión, el pagadiario, el tráfico de drogas, las llamadas fronteras invisibles, la desaparición forzada y el constreñimiento a la ciudadanía son lo cotidiano en la parte alta de Belén y el corregimiento de Altavista, lugares que desde hace tiempo merecen una mejor suerte y que, lamentablemente, el poder criminal y el abandono estatal no lo permiten.