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Redacción AnalisisUrbano.com

“Están esperando a que maten a alguno de nosotros para trasladarnos a las cárceles en las que debemos estar, a quién se le ocurre encerrar a unos policías con los mismos criminales a los que ha encerrado, todos estamos amenazados y nuestra situación es de peligro literalmente mortal”, fue la denuncia que hizo a AnalisisUrbano.com uno de los 35 policías que están reclusos en la cárcel de El Pedregal, ubicada en el corregimiento de San Cristóbal.

Algunos  están recluidos desde hace dos años y otros llevan nueve meses en la penitenciaría, en una situación que para AnalisisUrbano.com es algo confusa: el teniente Piedrahita, quien hace parte del comando operativo de la Cárcel de El Pedregal, asegura que algunos de los reclusos tienen un fallo en primera instancia por 44 años, pero los policías afirman que ninguno de ellos ha recibido una condena definitiva, que sólo están como sindicados y que aun así comparten patio con delincuentes comunes pese a que la ley establece que ellos deben estar recluidos en un patio especial.

 “Estamos en peligro y nos van a matar, nuestras familias también están amenazadas”: policías reclusos

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De acuerdo con varios de los 35 policías reclusos en la Cárcel de Pedregal, son muchos los peligros que pesan sobre su vida e integridad. Afirman que desde que ingresaron al centro penitenciario están pidiendo su traslado, según ellos  porque no tiene lógica que policías estén en los mismos patios de aquellos personajes que en el pasado encarcelaron. De acuerdos a sus versiones, han intentado agredirlos y una ocasión uno de ellos fue herido en un brazo con una “punta”, que es un aparato corto punzante considerado como arma blanca.

Otra denuncia que emiten es que en varias ocasiones han sido amenazados y que sus familias también han sido víctimas de ello. Además, relatan que aunque siempre han sido blanco de hostigamientos, esto se ha agravado en los últimos meses porque un grupo de estos policías recluidos, cerca de 5 o 6 de ellos, en lo que se conoce como “preacuerdos”, pretenden servir como testigos y denunciar los vínculos existentes entre otros reclusos con integrantes de la organización criminal “La Oficina”.

Lo que causó alarma general y alteró aún más la situación de los policías reclusos, es que el pasado viernes 2 de mayo, Robert Humberto Quintana Murcia, uno de ellos, quien se encontraba solo en un patio distinto al de sus compañeros, a modo de castigo como él afirma, fue agredido por otros presos al interior de su celda, lo que le causó diversas heridas que hasta el momento no han sido atendidas por ningún médico, ni siquiera legista. Este es el relato que Quintana Murcia dio a AnalisisUrbano.com en horas de la mañana:

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“Estaba en el patio E, al cual me habían mandado porque supuestamente estaban en un lugar en intento de fuga. El teniente Piedrahita incluso me dijo que si salía absuelto de la investigación me devolvían al patio F donde está el resto de mis compañeros. La cosa es así, recién ingresamos a la cárcel nos metieron a todos en el E, pero es un pabellón de máxima seguridad, por ellos nos tuvieron que sacar y enviarnos al F donde se supone están los de tercera edad o menores delitos, precisamente porque nuestra integridad y seguridad peligraba en el anterior patio y ahora vienen y me devuelven a mí solo al E, en donde están los jefes de las bacrim, AUC, Farc, en fin. Yo incluso mandé un derecho de petición dirigido al director del Coped, mayor Pinto Cortés, (Derecho de Petición) solicitando que me sacaran de ese patio porque mi vida peligraba y fui desoído. 

En febrero salí absuelto y aun así no me devolvieron al patio F, entonces el 7 de abril envié una tutela (Tutela) porque no se había resuelto mi derecho fundamental de petición. Les advertí que estaba amenazado. Apenas ingresé al patio los reclusos me advirtieron que no era bien recibido y que yo era un “’tombo’ sapo”, que todo “’tombo’ era una rata y un sapo”; yo no conversaba con nadie, no hablaba con nadie, sólo decía que yo no era así.

El viernes pasado (2 de mayo), en la mañana, hicieron una redada en el patio y decomisaron una serie de cosas y teléfonos, entonces ya a la hora de encerrarnos, cuando estaba en mi celda esperando el cierre de puertas, varios hombres, cerca de 20, ingresaron encapuchados y me golpearon hasta dejarme inconsciente, antes de perder el conocimiento sólo oía que era por sapo, que era un “’tombo’ hijueputa”, y que era una rata que los había “sapiado”. Desde entonces estoy exigiendo que me lleven a medicina legal y no me han querido llevar, la única atención que he recibido es de una enfermera que me lavó la sangre de la cabeza pero ningún médico me ha revisado y ya hoy es martes”.

 “Ellos están acá porque cometieron delitos comunes, son delincuentes perfilados”: teniente Piedrahita, comando operativo, Cárcel de El Pedregal:

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Para contrastar las denuncias que desde ayer recibió por parte de los reclusos, AnalisisUrbano.com contactó a la cárcel de El Pedregal para escuchar su versión de los hechos. En un principio se marcó a la extensión de gestión humana pero contestaron desde “tutelas”, y una vez se identificó el periodista de este medio y explicó los motivos de la llamada, especialmente indagando el porqué del retraso del traslado del interno agredido a medicina legal, la funcionaria que atendió inicialmente manifestó en tono de incredulidad que ella no creía que eso hubiera ocurrido que de ser así ella sabría, además, alterada, exclamó que el deber del periodista era verificar los hechos que no podíamos afirmar algo que ni siquiera se sabía. No obstante, dos minutos después nos pasó al teniente Piedrahita, que sí era conocedor de todos los hechos y, según su versión, acababa de hablar con el recluso.

El teniente Piedrahita afirmó que él había recibido el parte el lunes y que junto a una PJ (Policía Judicial) fue a hablar con Quintana Murcia, el recluso agredido, y que éste se negaba a poner la denuncia por miedo. Piedrahita dice que él no puede trasladar a Quintana Murcia a Medicina Legal sin que éste ponga un denuncio oficial, que ese es el procedimiento pero que el detenido se rehúsa a hacerlo pese a que él le ha insistido. Además, agrega que la lesión no es grave, que sólo tiene un ojo morado y que no parece tan grave como para haber sido agredido por la cantidad de personas que Quintana Murcia dice que lo agredieron. El teniente resume que el hecho fue un encuentro que se dio con otro preso.

AnalisisUrbano.com indagó con el teniente por qué los reclusos se encuentran en un pabellón común si la ley dice que deben estar en un patio especial para ex funcionarios públicos o miembros de la fuerza pública, a lo que Piedrahita respondió:

“La ley cobija a los miembros de la fuerza pública que cometieron delitos en cumplimiento de servicio, pero no a éstos. Ellos cometieron delitos comunes y están acá porque estaban trabajando con esa misma gente, están acusados de tener vínculos con bandas criminales, AUC y Farc, ellos deben estar acá porque son ‘delincuentes perfilados’”.

En cuanto al caso de Quintana Murcia, Piedrahita dice que es verdad que él salió absuelto de la investigación pero que eso no quiere decir que no estuviera en un intento de fuga. AnalisisUrbano.com también consultó al teniente por la agresión que recibió otro de ellos en un brazo con el arma corto punzante conocida por los presos como “punta”, y éste respondió: “Esa fue una herida superficial”, además agregó “en las cárceles de funcionarios públicos también hay ‘puntas’”.

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Lo que dice la ley

La situación no es clara, y las dos partes del conflicto eximen diferentes argumentos frente a su estadía en el penitenciario. Sin embargo la Ley 1709 de 2014, reza lo siguiente:

Artículo 19. Modifícase el artículo 27 de la Ley 65 de 1993, el cual quedará así:

Artículo 27. Establecimientos de reclusión para miembros de la Fuerza Pública. Los miembros de la Fuerza Pública cumplirán la detención preventiva en centros de reclusión establecidos para ellos y a falta de estos en las instalaciones de la Unidad a la que pertenezcan, observando en todo caso el régimen aplicable a los procesados que cumplen la medida de detención preventiva en cárceles ordinarias.

La condena la cumplirán en centros penitenciarios establecidos para miembros de la Fuerza Pública.

En relación con el sistema penitenciario y con estos centros especializados, el Ministerio de Defensa Nacional tendrá las siguientes funciones:

1. Establecer los lugares autorizados como centros de reclusión para miembros de la Fuerza Pública.

2. Construir o adecuar los centros de reclusión para miembros de la Fuerza Pública, previo concepto del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

3. Garantizar que el personal a cargo de la custodia y vigilancia y de los procesos de resocialización cumpla con los requisitos, de independencia, capacitación e idoneidad para garantizar la labor encomendada”.

Esto deja claridades, de acuerdo a la Ley, los 35 miembros de la fuerza pública, aparentemente no deben estar recluidos en esa cárcel sino en pabellones especiales.

La vulneración a los Derechos Humanos en Cárcel de El Pedregal

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Frente al caso del recluso Robert Humberto Quintana Murcia, AnalisisUrbano.com consultó fuentes jurídicas y a varios abogados y todos concluyeron lo mismo:

Al recluso le están violando varios derechos fundamentales: están poniendo en riesgo su integridad física y su derecho a la vida; le están afectando el debido proceso porque si tarde o temprano descubren quiénes fueron sus agresores no va a haber prueba de agresión porque no fue llevado a Medicina Legal; y le están violando su derecho a la igualdad porque cualquier persona agredida tiene derecho a recibir atención médica frente a una agresión y a que le certifiquen los días de incapacidad. Además, agregan que nadie está obligado a denunciar a un agresor si no lo identificó y esto no debe impedir una denuncia.

Los reclusos afirman que a estas situaciones están expuestos todos los días y que sus vidas y las de sus familiares están en peligro, además denuncian que otro punto delicado es que ellos deben recibir sus visitas junto a los del patio E porque el hacinamiento de la cárcel no da otra opción, y en estos eventos es que evidencian quiénes son sus familiares y los ponen en peligro.

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La situación es delicada y ya han sufrido agresiones, el Impec debería presentar soluciones. Según los miembros de la fuerza pública recluidos “están esperando a que maten a alguno de ellos para trasladarlos”; desde la cárcel se dice que ellos no cometieron delitos en servicio por lo tanto no ven problema de que estén ahí. Lo cierto es que ya hay agresiones de por medio y el deber del Estado, ante todo, es proteger la vida de sus ciudadanos, aunque estén encarcelados.

AnalisisUrbano.com estará atento al desarrollo de esta noticia.