Regresaron los tiempos de muerte a La Loma, de San Cristóbal: seis asesinatos en cinco días

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En desarrollo de esa absurda y cruenta reyerta han caído personas inocentes, a quienes les han disparado por cruzar una frontera invisible, por no obedecer, por denunciar o por negarse a sumarse a las filas de combos adeptos a esas dos líneas militares ilegales.
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Seis personas fueron asesinadas en los últimos cuatro días en la vereda la Loma, del corregimiento San Cristóbal, occidente de Medellín.

El jueves 11 de abril fue baleado John Fredy Martínez Londoño, un vigilante de 51 años de edad; el viernes 12 de abril fue atacado a tiros Luis Emilio Velásquez, de 62 años; el sábado 13 de abril fue asesinado Agustín Mario Valencia Arboleda, de 55 años; el domingo 14 de abril mataron a bala a un hombre de entre 25 y 30 años que no ha sido identificado; también ese domingo asesinaron a balazos a Melquisdet Martínez Mieles, de 33 años de edad; y este lunes 15 de abril fue tiroteado Mateo Corrales Vélez, de 21 años de edad.

Entre el 1 de enero y el 15 de abril de 2019 se han cometido 18 homicidios en San Cristóbal. Según las autoridades, ocho de ellos se registraron entre los límites con la comuna 13, San Javier, exactamente en la vereda La Loma. Los otros diez en la vereda Pajarito, Nuevo Occidente y en la vía que conduce al corregimiento San Félix, de Bello.

Estos asesinatos son el resultado de la dinámica criminal que se desprende de las disputas internas, de la “guerra fría”, en la estructura criminal denominada la Oficina del Valle de Aburrá (conocida como Oficina de Envigado), entre la Línea 40 o minoritaria (Confederación Criminal de Medellín) y la Línea 60 o mayoritaria (Alianza Criminal del Norte).

En desarrollo de esa absurda y cruenta reyerta han caído personas inocentes, a quienes les han disparado por cruzar una frontera invisible, por no obedecer, por denunciar o por negarse a sumarse a las filas de combos adeptos a esas dos líneas militares ilegales.

Estas muertes, según investigación oficial, están ligadas a la arremetida violenta de los Pesebreros a las zonas de las que fueron expulsados y que ahora están recuperando.

El doble homicidio en Robledo este lunes 15 de abril, otro registrado el 11 de abril en el deprimido de la Avenida Oriental, Centro de Medellín y un tercero el 27 de marzo en el barrio Santa Lucía, cuando un adolescente de 14 años disparó a dos hombres afuera de una licorera, dan muestra de la crueldad de esa guerra.

También puede leer: Homicidios no cesan y la ilegalidad se fortalece en el occidente de Medellín

Creen las autoridades que detrás de todo esto están personajes como alias Pichi Gordo, alias Barnie, alias Carlos Pesebre, alias Jotalibán, alias Camilo el Grande, entre otros, todos ellos en prisión. Sus aliados en libertad son de bajo perfil, pero muy sanguinarios, por su afán de figurar y ganarse el favor de sus jefes. Las autoridades tienen reseñados a alias Toco (sucesor de alias Machete), alias Tiburón, alias Chocorramo y alias el Ciego (con campo de acción en la comuna 13); alias Yayo, alias Pistón y alias Pepe (parte alta de Calasanz, el Coco, Olaya, Soledad, el Pesebre); alias Toño, alias Mármol (en la Loma de San Cristóbal). Alias Usu, alias Sebas, alias Gomelo, alias el Mudo del Jumping, en Robledo (también alias Julito, alias Gova, alias Richard, alias Dávila, alias Mora). Del lado de la Terraza, alias el Mudo. La lista es más amplia, pero son estos los que están en la mira de las autoridades, aunque contra ellos no hay órdenes de captura.

Del otro lado, quienes lideran serían el heredero de alias Tom: alias el Montañero, recientemente incluido en el cartel de los más buscados de Bello y el Valle de Aburrá; alias Camilo Chata o Geova, alias Pichi Castro, alias Colmillo y alias Guateque. Fuentes de inteligencia no descartan que, al igual que en la Línea 40, de este lado también estén delinquiendo desde las prisiones hombres como alias Douglas, alias Diego Chamizo y alias Beto.

En abril de 2018, la directora nacional contra el crimen organizado de la Fiscalía General de la Nación, Claudia Carrasquilla, atribuyó a una alianza entre alias Carlos Pesebre y alias Pichi la alteración del orden público en Medellín. El objetivo, cobrar venganza contra el alcalde de Medellín, quien los venía “atacando”, ordenando capturas contra sus hombres. También, aseguran fuentes de inteligencia, porque la administración Gutiérrez habría hecho pactos con sus enemigos: la banda la Terraza, versión que cobró fuerza con la captura del exsecretario de Seguridad de Medellín.

Pesebre: ¿cómo ve las cosas con el alcalde?
Pichi: Con ese hp no hay nada.
Pesebre: ¿Entonces qué vamos a hacer?
Pichi: Pues viejo ya ni sé.
Pesebre: ¿Nos vamos a quedar cruzados de brazos con ese alcalde pirobo?
Pichi: Es que dígame ahí que se hace si no hay apoyo.
Pesebre: Deberíamos hacerle sentir que nosotros si tenemos manejo.
Pichi: Hay que analizar los puntos débiles de él.
Pesebre: Hay que hacerle saber que estamos dispuestos a todo.
Pichi: Para que se pongan serios.

Los habitantes de la Loma están atemorizados. Después de un par de años de relativa calma y paz, regresaron los tiempos de miedo y muerte. Son seis muertos en cinco días. Esperemos que para cuando reaccionen las autoridades, todavía haya habitantes en esa zona de la ciudad.

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