Suroeste de Antioquia: la nueva tierra paramilitar

Fosa encontrada en el Suroeste, Antioquia, en ella fue encontrado un joven asesinado.
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Informe especial realizado por Análisis Urbano, Corpades y La Nueva Prensa.

Antioquia, 5 agosto de 2021.- En el Suroeste antioqueño existe un objetivo claro de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo  y del Ejército de Liberación Nacional (ELN): quieren  apoderarse de las zonas en que hacía presencia el Frente 34 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Acto similar al llamado Plan Mil de las AGC en Ituango, el cual deja homicidios, amenazas, desapariciones y principalmente  riesgo y vulneración para las comunidades, los defensores y defensoras de derechos humanos. La disputa  entre estos grupos armados apenas comienza y el Suroeste será una zona estratégica para conseguirlo.

La subregión Suroeste está ubicada entre las zonas geográficas de las cordilleras Central y  Occidental que conforman el cañón del río Cauca, la cuenca del río San Juan y la Sinifaná.  Limita al norte, con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, al oriente con los municipios del El Retiro, La Ceja y Abejorral, al occidente con el Urabá Antioqueño (municipio de Vigía del Fuerte) y con el Departamento de Chocó, y al sur con los Departamentos de Risaralda y Caldas. Está conformada por 23 municipios repartidos en cuatro zonas: Cartama, Sinifaná, Penderisco y San Juan.

Imagen tomada en Facebook de Mi Suroeste.

En contexto

Altamira paraíso paramilitar en el Suroeste del que nadie habla (Primera parte)
Altamira paraíso paramilitar en el Suroeste del que nadie habla (Segunda parte)

Tiene una extensión de 6.733 km2 y su economía está basada en la prosperidad del café, la ganadería, la minería de carbón, el oro y las frutas; sin embargo, la caficultura es la actividad económica más representativa por la generación de empleo con una proyección del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) de 396.666 para el año 2020.

Para el 2019 en esta subregión se cultivaron 38 productos que representaron una producción de 480.614 toneladas, siendo la naranja (20,5%), el plátano (17,2%), el café (16,0%) y el aguacate (12,0%) los principales cultivos.

El panorama de riesgo

El Suroeste ha estado empañado por las disputas territoriales gracias a la presencia de grupos armados. Se tiene registro que desde la década de los 50 esta subregión fue golpeada por la violencia bipartidista donde actuaron las guerrillas liberales, pero también paramilitares como  el grupo los “pájaros” que hacían parte de los sectores conservadores y asesinaban a diestra y siniestra.

También grupos insurgentes como el Ejército Popular de Liberación (EPL) y las Farc llegaron más tarde a esa zona del departamento. De hecho, se tienen registros que aparecieron durante los años 80. Cabe establecer que fueron las Farc las que tenían la presencia más fuerte allí

Ahora, los factores de riesgo siguen siendo los mismos, la disputa territorial por el control total, pero añadiendo varios ingredientes que han sido fundamentales para mantener las estrategias de guerra: la minería legal e ilegal, la deforestación, la producción de drogas de uso ilícito. En zonas urbanas la discordia por quien maneja el tráfico es total entre las AGC y la Oficina del Valle de Aburrá, algunas veces con pactos de no agresión, otras con la sanguinaria dinámica de la masacre.

Igualmente, esa ubicación estratégica permite superar los niveles de comercialización de drogas y llevarlas a las agendas internacionales. Para eso, se sirven de todos los corredores: hacia el Chocó, a cualquier lugar del Pacífico y a Panamá. Esta es la misma ruta para la importación ilegal de armas que se proveen en todas las escalas delincuenciales del país.

Es evidente que hay una incapacidad del Estado para controlar su propio territorio, por eso desde Análisis Urbano, Corpades y La Nueva Prensa analizamos alguna de las frases de nuestras fuentes: “exista o no la presencia del Gobierno, los grupos armados siguen en constante expansión”. Y claramente continúan progresando sin obstáculo alguno hacia el campo o la centralidad de estos municipios, algunos de estos grupos son especies de satélite posicionados desde la Oficina en Medellín, otros hacen parte del avance las AGC que se dedican a la explotación de minería ilegal, tráfico de drogas ilegales, la extorsión en todos los municipios del Suroeste y a otras dinámicas que generan grandes rentas.

Traemos a colación un caso que ha dejado consternada a la población. El miércoles 3 de septiembre del 2020, en la vereda La Troya, del municipio de Betania, dos hombres armados ingresaron a una finca y asesinaron a un adulto y a su hijo. Según las autoridades el doble crimen estaría relacionado con el tráfico de sustancias ilícitas. Una pregunta que ronda en la cabeza de los habitantes de este municipio es: ¿Dónde estaban las autoridades? ¿Por qué estos delincuentes tienen tanto poder para supuestamente no haber sido detectados?

Esta investigación de Análisis Urbano, Corpades y La Nueva Prensa tuvo acceso a información confiable y comprobada sobre la presencia de grupos paramilitares de la Oficina del Valle de Aburrá, entre ellos  La Cabaña, Los Jhonnys, la estructura Jairo de Jesús Durango, el Bloque Juan de Dios Usuga, La Terraza – San Pablo, Los Zarcos, Los Triana, Los Pelipintados, Salto, Sangre Negra y por último y no menos peligrosos las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) el ELN; este último principalmente en las zonas limítrofes con el Chocó.

Claramente, para todos estos grupos las economías ilegales han sido diversificadas desde hace décadas hacia el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el comercio de armas, el lavado de activos y otros.

Uno de los intereses en disputa es el tránsito del ELN entre Ciudad Bolívar y Andes hacia el Chocó. Las AGC y la Oficina bajo la modalidad de pactos de no agresión controlan las estructuras locales del tráfico. Cabe establecer que los laboratorios para el procesamiento de pasta de coca están bajo el control de La Oficina y las AGC.

El hurto de ganado mayor, las extorsiones, el reclutamiento forzado, la trata de personas, minería ilegal (oro y carbón) y extracción de madera, son apenas algunas de las maneras que ejercitan su musculo financiero. No sorprende saber que los grupos armados lograron instalar grandes “plazas de vicio” en zonas cercanas a las cabeceras municipales, pero también se imponen dentro de las fincas cafeteras con mayor número de labriegos para vender y cumplir con amplia demanda de drogas ilícitas en la zona.  

El caso es de tan alta complejidad social que a muchos de los recolectores se les paga sus honorarios con una cantidad droga equivalente en pesos al valor de sus honorarios, algunos por supuesto, viven en condiciones casi de esclavitud.

Quienes delinquen de manera libre no son buscados por las autoridades pertinentes como la Policía o el Ejército, por eso,  cada vez más  se fortalecen los ilegales en un imperio del delito sin precedentes en la región. ¿Dónde está la inteligencia del Estado?

La violencia se sigue centrando principalmente contra adolescentes, las autoridades étnicas de gobierno; los campesinos, comerciantes, docentes, indígenas, niños, población recolectora de café y los propietarios y/o administradores de fincas cafeteras. De hecho, se puede establecer que todos los habitantes de manera directa son víctimas del control  que posee el poder ilegal de las armas.

Los habitantes de estos municipios referenciados en las AT044/20, Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo, deben soportar que en cualquier momento se presenten hechos como el reclutamiento, la siembra de minas antipersonales, de desaparición forzada, desplazamiento forzado, despojo, masacres, violencia sexual, amenazas, homicidios selectivos, enfrentamientos, control social, extorsiones y la censura.

Hay un alto riesgo sobre la población flotante de la que hacen parte los recolectores de café, algunos son consumidores de drogas, éstos ingresan a los municipios de Ciudad Bolívar, Salgar, Betania, Hispania, Andes y Jardín en época de cosecha cafetera. Según fuentes oficiales, para la época de cosecha cafetera de este año se estima el ingreso de 50.000 recolectores a la subregión del Suroeste, de los cuales aproximadamente 25.000 llegaran a los municipios de riesgo mostrados en la alerta temprana de la Defensoría.

En las poblaciones rurales y urbanas de los corregimientos de Alfonso López (San Gregorio), San Bernardo de los Farallones y La Linda de Ciudad Bolívar se ha concentrado la presencia de grupos ilegales, también en los corregimientos de La Margarita, La Cámara, El Concilio y Peñalisa en el municipio de Salgar; Bellavista, Cajones, Primavera, El Contento, El Tablazo, Guarico, La Florida, La Hermosa, La Irene, La Italia, La Libia Arriba, la Libia Abajo, La Primavera, La Rochela, La Troya, Las Animas, Las Mercedes, Media Luna, Pedral Abajo, Pedral Arriba, Travesías, Palenque, El Alto del Oso y Tapartó en el municipio de Betania; La Armenia, Zarzagueta, La Palmira, La Cuelga, El Llanete, La Sofía en el municipio de Hispania; los corregimientos de Tapartó, Santa Rita, Santa Inés, San José y la Chaparrala en el municipio de Andes y las veredas del Alto del Indio, Caramanta, El Tapado, Gibraltar, La Arboleda, La Casiana, La Herrera, La Mesenia, Macanas, Morro Amarillo, Río Claro, San Bartolo, Santa Gertrudis, Verdún y El tormento en el municipio de Jardín y sus cabecera municipales.

También es claro el riesgo permanente que se concentra contra la población indígena Embera Chamí que habita el resguardo de Cristianía del municipio de Jardín e indígenas Embera Katío del departamento del Chocó.

¿Qué dicen las autoridades si ya tienen conocimiento de la vulneración constante que hay hacía los derechos humanos en esa zona del departamento?

Homicidios en el Suroeste

Colombia y muchos países en el mundo logran disminuir las tasas de homicidios por cada cien mil habitantes. Nuestro país, por ejemplo, pasó de 24,9 en el 2019 a 23,79 y en lo que va del 2021 hay una reducción  de 4,6% comparada con el 2020.

Tasa de Homicidios suroeste 2020 – cálculo para 2021

En el Suroeste las cifras son escandalosas. Se cometieron 308 homicidios durante el 2020 con una tasa por cada cien mil habitantes de 80.49. Los municipios con tasas más altas fueron Betania 451.26, Ciudad Bolívar 173.15, Salgar 103.90, Hispania 102.25, Betulia 101.28, La Pintada 94.59, Andes, 82.31, Angelópolis 73.75, Fredonia 71.44, Urrao 70.02, Concordia 69.06, Venecia 68.40, Amagá 62.55, Jardín 52.14, Pueblorrico 45.75, Jericó 42.50, Santa Bárbara 42.03, Tarso 36.80, Montebello 35.04, Támesis 28.45.

Municipios Tasa de homicidios 2020 Calculo de Tasa de homicidios 2021
Betania451,26             274,04
Betulia101,28             168,40
Ciudad Bolívar173,15             166,45
Jardín52,14             164,86
Salgar103,90             150,73
Andes82,31             138,23
Venecia68,40             137,07
Amagá62,55               91,62
Concordia69,06               89,29
Fredonia71,44               67,18
La Pintada94,59               63,60
Urrao70,02               50,28
Hispania102,25               40,86
Titiribí13,52               40,32
Caramanta18,95               38,04
Montebello35,04               35,78
Pueblorrico45,75               31,07
Santa Bárbara42,03               28,25
Tarso36,80               24,22
Angelópolis73,75               20,77
Jericó42,50               17,12
Támesis28,45               14,40
Valparaíso12,23                 7,95

En el primer semestre del 2021 se presentaron 174 homicidios y se estima una tasa a diciembre de 80.89. Los asesinatos están en permanente ascenso y no hay autoridad alguna que pueda controlarlos. La tasa de homicidios del Suroeste solo es superada por la del Bajo Cauca.

¿Y quién protege el derecho fundamental a la vida? ¿Nos pueden matar cuando quieran?

Como dato adicional, en Análisis Urbano conocimos que los grupos armados ilegales recurren a estrategias para disminuir las cifras de homicidios en algunos municipios. Por ejemplo, las AGC acuden a la desaparición forzada o a llevar los cadáveres cerca de la quebrada el Purco, frontera entre Anzá y Betulia y además,  las familias no pueden denunciar  porque son amenazadas constantemente.

Desapariciones forzadas son la constante en buena parte del Suroeste, en especial en Andes, Betulia y Ciudad Bolívar, entre otros

Victor alfonso vallejo pulgarín

Es necesario también resaltar  que desde el 2014 en el municipio de Andes, el poder lo tiene una organización que se hace llamar la Oficina, la cual  tomó posesión del pueblo y usó a las personas que tuvieron y tienen que ver con el  narcotráfico para crecer en la zona. En el 2018, por ejemplo, desaparecieron a un joven de 33 años de edad su nombre era Víctor Vallejo, más conocido como “el torvi”, quien estuvo  la cárcel  y  algún momento le ayudó a la Sijin entregando declaraciones sobre la organización.  En varias ocasiones los sicarios conocidos como el indio, piña y el gato buscaron la forma de llevárselo hasta que lo lograron y hoy no se sabe nada de él.  Asimismo sucedió con una mujer trabajadora sexual que compartió espacios con estos personajes. La familia de Víctor, es decir, su mamá, hermanas y hermano fueron desplazados inmediatamente del pueblo por el gato y otros miembros al parecer adscritos a la Línea Minoritaria de la de la Oficina del Valle de Aburrá, dejando sus propiedades las cuales pasaran a manos de miembros de esta organización.

Fosa encontrada en el Suroeste, Antioquia, en ella fue encontrado un joven asesinado.

Segundo en el podio de masacres

Antioquia fue el departamento con más masacres en Colombia en el año 2020 y cabe establecer, que  Análisis Urbano ha denunciado y contabilizado cada una de ellas.

Durante el 2020 se reconocieron 87 masacres en Colombia, 24 fueron en el departamento de Antioquia y, por lo menos 7 sucedieron en el suroeste. ¿Por qué es tan fácil cometer una masacre en el Suroeste?

Masacres en Suroeste 2019-2020-2021
 FechaResumenDescripciónMunicipioLugar exacto
Masacres 201921/12/2019 Masacre. 21 de diciembre de 2019En un sector rural del corregimiento de Bolombolo, en el municipio de Venecia, se presentó un ataque en la noche del pasado viernes que dejó el saldo de tres personas muertas y dos más heridas. Las autoridades tratan a esta hora de establecer los móviles del ataque y los posibles responsables. Entre tanto, los heridos se recuperan en centros asistencialesVeneciaVenecia, Antioquia. Corregimiento Bolombolo
Masacres 202024/01/2020Masacre. 24 de enero de 2020.Tres jóvenes fueron asesinados en las últimas horas en el corregimiento Peñalisa del municipio de Salgar en lo que sería una guerra entre bandas criminales que delinquen en el Suroeste de Antioquia. Las víctimas mortales fueron identificadas como Nelson Salcedo de 25 años de edad, Víctor Benítez de 23 y José Rendón de 21 años de edad. Además de un hombre de 54 años que resultó herido.SalgarSalgar, Antioquia. Corregimiento Peñalisa
26/02/2020Masacre. 26 de febrero de 2020Hasta una vivienda de la vereda La Margarita del municipio de Salgar llegaron hombres armados y causaron la muerte a dos hombres y dos mujeres quienes se encontraban departiendo en el lugar. Según versiones preliminares las víctimas mortales alcanzaron a responder e iniciaron un tiroteo pero los impactos recibidos les causaron la muerte. Además de los muertos otros tres hombres resultaron heridos.SalgarSalgar, Antioquia
16/06/2020Masacre. Ciudad Bolívar, Antioquia. Corregimiento de San Bernardo de los Farallones. 16 de junio de 2020La Policía Nacional inició la investigación para determinar los responsables de una masacre en el corregimiento de San Bernardo de los Farallones, en el municipio de Ciudad Bolívar, al Suroeste de Antioquia. Se confirmó  que las víctimas fueron tres hombres y una mujer, en la finca conocida como La Girardot, zona rural de la localidad. Las autoridades investigaron si las personas asesinadas tenían  relación con estructuras criminales dedicadas al narcotráfico en esta subregión.Ciudad BolívarCiudad Bolívar, Antioquia. Corregimiento de San Bernardo de los Farallones
02/03/2020Masacre. Andes, Antioquia. 02 de marzo de 2020 AndesAndes , Antioquia
23/08/2020Masacre. 23 de agosto de 2020La violencia no se detiene durante ese fin de semana en Colombia. Sobre las 6:30 p.m. del domingo se registró una nueva masacre en el municipio de Venecia, departamento de Antioquia. Hoy la violencia nos arrebata la vida de tres jóvenes. Desde nuestra Secretaría de Gobierno estamos al frente de la situación, en equipo con todas las fuerzas del Estado. Invitamos a unirnos como sociedad en torno al respeto de la vida; señaló la gobernación.VeneciaVenecia, Antioquia
28/08/2020Masacre. 28 de agosto de 2020Tres personas fueron asesinadas en la noche de este jueves en zona rural de Andes, Antioquia. Una de las víctimas es menor de edad, según confirmaron las autoridades. El crimen se presentó a las 8:30 de la noche en la vereda Cañaveral bajo, finca Tumaco, que queda a unos 50 minutos del casco urbano de dicho municipio del Suroeste antioqueño.AndesAndes, Antioquia
10/11/2020Masacre. 10 de noviembre de 2020Autoridades confirmaron el asesinato de tres personas en el corregimiento Palermo del municipio de Támesis, Suroeste antioqueño. Hasta el momento se desconocen las identidades de las víctimas y los motivos de los hechos. A través de su cuenta de Twitter, el general Juan Carlos Ramírez, comandante de la Séptima División del Ejército, aseguró que las tropas junto con uniformados de la Policía adelantan operaciones en el área para dar con el paradero de los responsables del triple homicidio.TámesisTámesis, Antioquia
22/11/2020Masacre. 22 de noviembre de 2020Dos nuevas masacres se presentaron entre la noche del sábado y la madrugada de este domingo en los municipios de Betania (Antioquia) y Argelia (Cauca) dejando por ahora 12 víctimas. Del primer caso, los reportes preliminares dan cuenta de una incursión de hombres armados en una finca ubicada en la vereda La Julia en la que fueron asesinados siete recolectores de café. Otras tres personas heridas fueron trasladadas a Medellín para ser atendidas.BetaniaBetania, Antioquia
Masacres 202110/01/2021Masacre. 10 de enero de 2021Al parecer miembros del Clan del Golfo entraron en una vivienda del sector La Cuarenta, en Betania (Antioquia), donde acabaron con la vida de tres personas.Betania, Antioquia 
17/02/2021Masacre. 17 de febrero de 2021Una nueva masacre fue reportada en Antioquia este miércoles 17 de febrero. El hecho violento tuvo lugar en el corregimiento de Tapartó del municipio de Andes (Antioquia) en el que cinco personas fueron ultimadas. De acuerdo con la información preliminar, el hecho ocurrió sobre las 3 de la mañana en la vereda La Vela de esta zona del Suroeste antioqueño.Andes, Antioquia 
26/04/2021Masacre. Andes, Antioquia. 26 de abril de 2021La Personería de Andes confirmó este domingo que al menos cuatro personas fueron asesinadas en una finca del corregimiento La Chaparrala ubicado a 30 minutos del casco urbano. El Ministerio Público rechazó esta masacre que ocurrió en zona rural de la localidad, al tiempo que exigió la presencia del Ejército y la Policía para garantizar la seguridad de la población.Andes, Antioquia 




Cuadro Análisis Urbano, Corpades y La Nueva Prensa

Hay otro epicentro y radiografía de la criminalidad: Betulia y Anzá

Durante los periódicos expansivos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en los 90 y principios del 2000, se despliega una estrategia para sitiar al municipio de Urrao y posicionarse en zonas de dominio de las Farc. En el municipio de Anzá,  el corredor estratégico era por las veredas La Aná, San José Montañitas, San Agustín, El Volcán, El Provenir, La Matanza y La Magdalena; desde el municipio de Caicedo era por las veredas La Anaconozca para entrar por El Chuscal; desde  Betulia,  principalmente por el corregimiento Altamira, ingresando por las veredas La Quebradona, Las Mercedes, Pringamosal, Hoyo Rico y Pabón; en Concordia por los corregimiento Morelia, las veredas Santa Isabel, San Carlos y La Cartagena; y desde de Salgar por corregimiento La Cámara, por la vereda Santa Isabel y Santa Ana. Hoy 20 años después son los mismos corredores donde se fortalecen principalmente las AGC.

Son los altos mandos, en sí las  principales cabecillas y sus campaneros los que andan sin ningún problema cometiendo delitos en el corregimiento de Altamira, Betulia, por ejemplo. Tienen un complejo centro de operaciones que funciona con más de 50 hombres con armas largas, pero cabe establecer que  hay otros  a pie o en motocicleta con armas cortas vulnerando los derechos de las comunidades. Se les ha visto portando uniformes de uso privativo de la Fuerza Pública. Como dato curioso, es que ni siquiera tienen pase de conducción y andan sin casco protector, pero transitan tranquilos porque las autoridades no se atreven a hacer controles. ¿Qué está pasando en Betulia? ¿Por qué aceptar que nos manden los ilegales?

De todas estas ruralidades de la subregión del Suroeste, es el municipio de Betulia y el corregimiento de Altamira donde grupos armados ilegales se sienten más cómodos. Así lo demuestra la noticia sobre la captura en una finca de Urrao, en límites con Betulia (mayo de 2013) de Freiner Ramírez García, alias Carlos Pesebre, un subjefe de la Línea Minoritaria o Confederación Criminal de Medellín, perteneciente a la estructura criminal la Oficina del Valle de Aburrá, conocida también como la Oficina de Envigado.

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Otro claro ejemplo fue la detención de Octavio Cartagena Benítez, alias “Gabriel Paraco” o “don Gabriel” de las AGC, uno de los gestores del Pacto del Fusil, producida el 14 de agosto del 2015 en un sitio llamado Pinguro, en límites entre los municipios de Urrao y Betulia. Era un personaje que posaba de campesino, al igual que Carlos Pesebre, frecuentaba el corregimiento de Altamira

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Como anécdota, algún habitante de la zona dice: “Si la policía hiciera retenes se haría millonario el Estado con la cantidad de multas que le pondrían a esa gente y hasta serían capaces de acabar con sus finanzas o los metería a la cárcel porque ni orden de captura tienen”.

¿La inteligencia del Estado nos puede decir quién es Alias “El Charro”?

¿Por qué no hay confianza en las autoridades locales para denunciar?

En la vereda La Tarqui, zona rural del municipio de Betulia, fueron capturados el 24 de mayo del 2020, cuatro integrantes de la subestructura Jairo Jesús Durango Restrepo, frente central Urabá de las AGC. Entre los capturados estaban Jhon Jaime Rivera Gómez, cabecilla de las AGC en esta zona, también llamado alias “Cabuyo”, “Rambo” o “Indio”; Héctor Javier Lugo Martínez, alias Piloto; Carlos Mario Saldarriaga Saldarriaga, alias Lagartija; y Gerson Andrés Moreno Ospina, alias Tolima. Para sorpresa de los que pedimos justicia Alias “Cabuyo” fue dejado en libertad por vencimiento de términos. Nadie logra explicar esto.

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Lo cierto es que la expansión de los grupos armados ilegales desde el corregimiento de Altamira y zonas limítrofes continúa, a pesar de las capturas las estructuras siguen intactas con plan determinante en su progresivo control.

El miedo ha suplantado la paz y la tranquilidad de los betulianos. Nadie se atreve a denunciar aunque estén siendo extorsionados, desplazados, amenazados o desaparecidos. Según los mandos de los grupos todas las informaciones de las denuncias son filtradas hacia los delincuentes por algunos funcionarios.

¿Por qué no hay confianza en las autoridades locales para denunciar? ¿Las mismas autoridades entregan información de la persona que denuncia?

En Análisis Urbano también recordamos la captura de dos integrantes de las AGC en Betulia en poder con varias armas de fuego. Este hecho fue logrado por presión de algunas denuncias que se escalaron al más alto nivel, aunque se habían explorado con otras autoridades que nunca activaron estrategias de seguridad y judiciales.

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Dos integrantes de las AGC fueron capturados en Betulia en poder de dos armas de fuego

El Corregimiento de Guintar, perteneciente al municipio de Anzá es otro lugar muy estratégico, primero porque las AGC ejercen minería ilegal allí, lo segundo porque desde ahí controlan gran parte del municipio de Anzá y Betulia.

El reclutamiento a gran escala

La estrategia de reclutamiento lleva varios años. Usan el ofrecimiento de drogas como gancho para que niños y jóvenes se vinculen a trabajar inicialmente como campaneros e ir haciendo escuela criminal. Le hacen llamar “Puntos”, su función es servir en las labores de inteligencia de la información que recolectan en tiempo real y que es útil para las AGC. Reciben una contribución económica entre 700.000 y 1.200.000 pesos, dependiendo del grado que hayan alcanzado en la estructura. La mayoría se desplaza en motocicletas.

Con el reclutamiento de reservistas del Ejército y personas que han terminado la prestación del servicio militar se ahorran años de entrenamiento militar y buscan fortalecer su capacidad. Lo mismo hacen con bachilleres que prestaron su servicio en la policía, algunos han accedido a engrosar las filas de las AGC en esta zona dada la crisis económica y laboral que ha dejado la pandemia.

Algunas personas entrevistadas por este medio aseguran que la reactivación de un campamento para el entrenamiento de estas tropas paramilitares está siendo ejercida desde el Corregimiento de Sevilla, municipio de Ebéjico.

La extorsión en Betulia y otros municipios cafeteros

Fuentes consultadas por este medio aseguran que cada caficultor, grande o pequeño, tiene por obligación  que pagar una cuota a las AGC. La extorsión va desde el 5% al 10% del precio de la carga. Algunos grandes caficultores se ven obligados a pagar hasta 20 millones de pesos en épocas de bonanza cafetera.

Para evitar evasiones en el recaudo de las extorsiones a caficultores, las AGC se valen de la “labor” de sus campaneros que con cuaderno en mano cuentan cada una de las cargas vendidas en los centros de acopio.

Otras formas de extorsión están impuestas para ganaderos quienes por cada cabeza deben pagarles una cuota a los grupos armados, esta misma cuota debe ser entregada por comerciantes y contratistas que están bajo el radar de “campaneros”.

Por ejemplo, el 15 de septiembre del 2020, dos hombres que distribuían el gas de pipeta en el municipio de Betulia, fueron asesinados con armas de fuego por las AGC, al parecer la empresa se habría opuesto al pago de las vacunas. Quien no paga es declarado objetivo militar y quien denuncia también corre el riesgo de ser asesinado.

En Betulia, las AGC tienen una estrecha relación con el Bloque Sierra que delinque en la ciudad de Medellín. Tanto así, que en el barrio Nariño o Chispero de ese municipio, la plaza de drogas y el control urbano es manejado por ese grupo. De igual manera, el tráfico de sustancias por Calle Arriba o María Auxiliadora es constante sin que esto cause incomodidad a las autoridades locales.

Imagen pertenece a Ernesto Pino Rojas, tomada de Facebook.

Las ilusiones de los campesinos cuando sube el precio de café  se ven  acabadas por el aumento en el valor de las extorciones. Los agricultores se exponen permanentemente a tener que trabajar día y noche en las fincas para terminar pagando las llamadas vacunas. No pagar significa ser asesinados al instante.

Hay combates pero no hay desmonte

El 30 de marzo en el municipio de Anzá, Antioquia, el Ejército Nacional sostuvo un combate contra miembros de las AGC en la vereda La Choclina. Hubo capturas, incautación de material de armas largas y recuperación de menores de edad.

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Después de esta acción y la presión del Ejército, el grupo armado decide enterrar el arsenal de guerra mientras se calmaba el ambiente de confrontación, pero  fue encontrado  pocas horas después por la policía.

Las rutas y la búsqueda de control de ellas

Esta zona es importante para llegar a sitios como los corredores Urrao, hacia el Río Penderisco, el rio Murrí  y hasta veredas del municipio de Vigía del Fuerte, antigua zona de influencia del frente 34 de las Farc. Otra ruta histórica es la que va  desde Mandé (Urrao) hasta llegar a Puntas de Ocaidó y Murindó el posterior al Chocó.

Es ahí donde la presencia del ELN y los planes de las AGC se enfrentan. Estos dos grupos tienen dentro de todas sus estrategias algo muy simple y es copar todos los territorios de donde alguna vez hubo presencia del frente 34, por eso hay otra bomba de tiempo y un preámbulo de intensa actividad armada en zonas del Suroeste lejano, Ciudad Bolívar, Concordia, Betulia, Salgar, Anza, Corregimiento de Altamira, Betulia, este último como epicentro de las AGC y su preparación para la nueva guerra.

Imagen tomada de Facebook de la cuenta Betulia,Antioquia.

Dentro de las hipótesis de Análisis Urbano están claramente identificados los siguientes corredores: rutas de las AGC y la Oficina controlan toda la zona que va desde San Antonio de Prado, Armenia Mantequilla y los límites con Betulia por el Río Cauca, el corregimiento de Cangrejo les permite dominar el corredor desde y hacia el Valle de Aburrá sin tener atravesar el municipio de Santa Fe de Antioquia y posiblemente evitar algunos controles en las carreteras que conducen desde Bolombolo a Caldas. Según la información recolectada por esta plataforma periodística, desde Altamira trafican con Cocaína y armas para llevarlas a la ciudad de Medellín, abriendo paso  por zonas rurales para alcanzar esos objetivos criminales.

Una persona puede caminar durante 12 horas desde la vereda La Herradura, de Armenia Mantequilla hasta Angelópolis, luego pasar al alto del chuscal a San Antonio de Prado, todos esos son corredores de los viejos arrieros. Otra forma de transporte utilizada por este grupo es el Río Cauca hasta Heliconia y posteriormente el corregimiento de San Antonio de Prado y la Comuna 13 de Medellín.

Hemos decidido llamar a este artículo “La nueva tierra paramilitar”. Con ello no queremos generar ninguna estigmatización a una de las subregiones con las tierras más bellas, los paisajes naturales más espectaculares de Antioquia, solo queremos hacer un análisis sobre las nuevas complejidades por la presencia que mantienen las AGC y otros grupos armados que usan a esta subregión para prolongar su imperio criminal sin que haya una respuesta institucional ante el actuar de esos grupos armados.

Los graves hechos aquí denunciados hacen parte de la labor periodística de Análisis Urbano en la que buscamos destapar una escandalosa situación de consolidación de grupos armados en el Suroeste de Antioquia. Corregimientos como Altamira en Betulia es apenas uno de los casos, hay más zonas estratégicas en donde la guerra se prolongará por este hervidero armado que mantiene y robustece su poder criminal con la completa ausencia de las fuerzas del Estado.

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