Luego de conocerse la publicación de Análisis Urbano  y La Nueva Prensa en la que se puso de relieve el escape de alias Caín y alias Flechas, líder y segundo cabecilla, respectivamente, del grupo criminal denominado los Caparrapos, el Comando de la Séptima División del Ejército Nacional expidió un comunicado en el que explica lo sucedido.

 

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Dice el escrito que la unidad recibió información proveniente de la Red de Participación Cívica e informes internos de la institución, que permitieron inferir la presunta ubicación y posterior fuga, en desarrollo de una operación militar, de alias Caín y alias Flechas en el corregimiento el Guáimaro, perteneciente al municipio de Tarazá, en el departamento de Antioquia, cabecillas del grupo armado organizado los Caparros.

Conocidos los hechos, se inició de manera inmediata una indagación disciplinaria interna para esclarecer con exactitud lo ocurrido y determinar si hubo o no una posible vulneración del deber funcional del personal militar que planea y ejecuta operaciones militares en la zona.

Agrega el comunicado que se nombró una Comisión que verificará en forma simultánea los presuntos hechos, la cual una vez presente sus resultados, “dará lugar a la acciones administrativas que dentro del marco de la legalidad correspondan sin perjuicio de las que deban adelantarse por la justicia penal militar u ordinaria”.

Añade el texto que “las tropas desplegadas en el Bajo Cauca antioqueño están comprometidas con la seguridad y el bienestar de sus habitantes, así como en la lucha contra los Grupos Armados Organizados que desarrollan sus acciones en esta zona. Por ello, en lo corrido del 2019, las operaciones militares contra el GAO Caparros ha permitido la captura de 96 de sus miembros y el sometimiento a la justicia de nueve más, así como la incautación de armas, explosivos y laboratorios para el procesamiento de droga, permitiendo una afectación contundente a sus estructuras logísticas y criminales”.

Finalmente, el Ejército aclara en el comunicado que “la transparencia es transversal a todos los procesos de la institución, como lo es también el comportamiento ético de las tropas, bajo el cumplimiento de la normatividad legal vigente; razón por la cual, en el evento de vislumbrarse hechos contrarios a lo anterior, se ejecutaran de manera inmediata las acciones que en derecho correspondan para fortalecer la legitimidad institucional”.

El Ejército advirtió que en toda la región continúan adelante los esfuerzos operacionales de las tropas con el objetivo de garantizar la seguridad y protección de la comunidad y avanzar hacia la estabilización del Bajo Cauca antioqueño.

¿Cómo escaparon?
Como informaron Análisis Urbano y La Nueva Prensa, alias Caín y alias Flechas, cabecillas de los Caparros, estuvieron cercados por la Operación Agamenón II del Ejército en el corregimiento El Guáimaro, en Tarazá, y por una serie de circunstancias que están bajo investigación interna de la fuerza militar lograron escapar.

Los hechos ocurrieron entre el lunes 3 y el martes 4 de junio, cuando tropas del Ejército que perseguían a los dos jefes Caparros recibieron información de la casa donde se encontraban. Minutos antes de la medianoche de ese lunes, los militares que participan en el operativo recibieron este mensaje de alerta: “El duro de los Caparros (Caín) está escondido en este momento en el Guáimaro, en una casa, está de papaya”. Allí también se encontraba alias Flechas.

Los tenían ubicados, pero la aparente falta de una orden de allanamiento y la presunta imposibilidad de conseguir en ese momento a policías judiciales o fiscales que avalaran la captura habrían provocado que ambos delincuentes eludieran el cerco y lograran escapar, lo que dejó muchas interrogantes en el aire.

La investigación para saber en últimas qué fue lo que ocurrió fue ordenada por el general Luis Fernando Navarro, comandante general de las Fuerzas Militares, y en ella participan el inspector general del Ejército, general Jorge Salgado Restrepo, y el comandante de la Séptima División, Juan Carlos Ramírez Trujillo.

El lunes 3 de junio, tropas de Agamenón II iniciaron un seguimiento a los jefes caparros, a quienes información de inteligencia ubicó en el corregimiento El Guáimaro, en Tarazá, antiguo centro de entrenamiento del desmovilizado Bloque Mineros.

Desde el mediodía y hasta las 11 p.m. los militares no tuvieron ninguna novedad, pero cerca de la medianoche supieron en qué casa se encontraban. Con esos datos, según las fuentes consultadas, los jefes del operativo trataron aparentemente de conseguir una orden de allanamiento para capturar a los jefes caparros, pero no había personal de Policía Judicial en la zona.

Fue hasta el martes 4 que pudieron hacer contacto con un fiscal de Bogotá y le pidieron que ordenara el allanamiento y avalara la captura de los delincuentes. Pero éste habría exigido datos más precisos antes de expedir las órdenes. El reloj corría.

Al mediodía del 4 de junio, los militares recibieron información de que alias Caín y alias Flechas fueron vistos en un billar del centro urbano del corregimiento. Es decir, estaban en sus dominios, pues ellos controlan en ese lugar la totalidad de la producción de base de coca y mantienen negocios con carteles mexicanos. Los dos estaban acompañados de otras personas –muy probablemente armadas– mientras bebían y jugaban billar. A pocos metros, agazapados en varias viviendas, se encontraban hombres del Ejército.

Al parecer, poco antes de las 3 de la tarde, hora fijada para caerles a los jefes caparros, alguien dio la orden de relevar a la tropa que estaba en el lugar. El pretexto fue que podrían estar siendo corrompidos por el enemigo, lo cual resulta improbable porque no había contacto entre perseguidores y perseguidos.

Una fuente indicó que las tropas se retiraron con toda tranquilidad a las 4 de la tarde. El resultado fue que alias Caín y alias Flechas lograron huir, a pesar de que en apariencia todo estaba listo para su captura y de que las tropas contaban con información confiable. Uno de los informes señalaba incluso, con lujo de detalles, que alias Caín estaba borracho el lunes 3, cuando llegó al corregimiento, y que el martes 4 estaba “muy enguayabado”.

Una de las fuentes de Análisis Urbano dijo: “Dejaron escapar a ése man (a alias Caín). Usted sabe que después de esto la gente no nos va a volver a contar nada. Muy mal por la Policía y por el Ejército”.

Con su investigación, el Ejército intentará responder varios interrogantes, entre ellos si se trató de un asunto de mala planificación y coordinación o si los jefes Caparros lograron eludir el cerco mediante una negociación.