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Doug Ford planta cara a Trump y reivindica el nombre del lago Ontario con enorme cartel

Doug Ford respondió con un enorme cartel después de que Trump ordenara llamar “Lago América” al lago Ontario en documentos oficiales de EEUU.

Laura P 5 min de lectura
Doug Ford planta cara a Trump y reivindica el nombre del lago Ontario con enorme cartel

CANADÁ / ESTADOS UNIDOS 29 de agosto de 2026 – La creciente tensión entre Canadá y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo después de que el presidente Donald Trump ordenara que el Gobierno federal estadounidense denomine “Lago América” al lago Ontario. La decisión provocó rechazo entre las autoridades canadienses y una particular respuesta del primer ministro de Ontario, Doug Ford, quien instaló un enorme cartel en la orilla con un mensaje contundente: “Lago Ontario. Ahora y siempre”.

La controversia se produce en medio del deterioro de las relaciones comerciales entre Washington y Ottawa. Trump había planteado la posibilidad de modificar el nombre después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países y concretó la decisión mediante un decreto firmado el jueves.

Según información publicada por CNN en Español, el mandatario estadounidense tiene amplias facultades para determinar cómo el Gobierno de Estados Unidos denomina los accidentes geográficos, pero esa autoridad no permite obligar a Canadá ni al resto de los países a utilizar la misma denominación.

La orden encomienda al secretario del Interior, Doug Burgum, y a la Junta de Nombres Geográficos realizar el cambio en un plazo de 30 días. Entre las disposiciones está actualizar el Sistema de Información de Nombres Geográficos y sustituir las referencias al lago Ontario de acuerdo con la legislación estadounidense.

Las agencias federales deberán recibir además instrucciones para utilizar “Lago América” en mapas, contratos, documentos y comunicaciones oficiales. Trump, sin embargo, aseguró al momento de firmar la orden que la nueva denominación entraría en vigor inmediatamente.

El presidente presentó su decisión desde la Oficina Oval, acompañado por grandes mapas de los Grandes Lagos. La iniciativa sigue la línea de la orden con la que, al comienzo de su segundo mandato, dispuso que el Gobierno estadounidense denominara “Golfo de América” al golfo de México.

CNN explica que el alcance de esta nueva medida es fundamentalmente interno. Tim Naftali, historiador presidencial e investigador principal de la Universidad de Nueva York, señaló al medio que las referencias gubernamentales estadounidenses cambiarán, pero la decisión no tendrá efectos sobre Canadá ni sobre la forma en que el resto del mundo denomine al lago.

El caso presenta además una característica particular porque el lago Ontario es compartido por Estados Unidos y Canadá. Su administración está relacionada con el Tratado de Aguas Limítrofes, establecido a comienzos del siglo XX para prevenir y resolver controversias relacionadas con las aguas compartidas por ambos países.

Por esa razón, cambiar la nomenclatura utilizada por Washington no modifica la soberanía, las fronteras ni los derechos canadienses sobre el lago.

La exfiscal federal Alyse Adamson explicó a CNN que la decisión tendría un impacto prácticamente nulo para quienes se encuentren fuera de la jurisdicción estadounidense. El analista jurídico Elliot Williams planteó una distinción similar: más que un cambio universal del nombre del cuerpo de agua, se trata de una modificación de la manera en que Estados Unidos decide referirse oficialmente a él.

Canadá respondió inmediatamente. El primer ministro Mark Carney rechazó la nueva denominación y defendió la permanencia del nombre histórico, posición que posteriormente fue respaldada de manera mucho más gráfica por el jefe del Gobierno de Ontario.

De acuerdo con la información de Clarín, basada en un reporte de Associated Press, Doug Ford presentó este sábado un enorme letrero cerca de Grimsby, Ontario, con la inscripción “Lake Ontario. Now and Always”, acompañada también de su versión en francés.

Ford acudió al lugar vestido con una camiseta de la selección canadiense de fútbol y posó junto al cartel, convirtiendo el acto en una respuesta simbólica a la orden firmada desde Washington.

El tamaño de la estructura refuerza el mensaje. El letrero mide aproximadamente 7,3 metros de ancho por 3,6 metros de alto y se encuentra instalado sobre soportes de alrededor de 1,8 metros. Su parte superior alcanza unos 5,5 metros desde el suelo, una altura comparable con la de un edificio de dos pisos.

Ford sostuvo que Trump intenta modificar la denominación porque no le agrada que Ontario y Canadá defiendan sus propios intereses. El dirigente provincial ha sido una de las voces más críticas frente a las políticas comerciales adoptadas por Washington.

La controversia ocurre precisamente después de una nueva escalada comercial. Trump impuso aranceles del 50 % sobre productos canadienses valorados en aproximadamente US$20.000 millones, mientras Canadá respondió anunciando incrementos arancelarios sobre diferentes bienes estadounidenses.

El mandatario estadounidense ha amenazado con profundizar esas medidas si Ottawa no modifica su posición, mientras las conversaciones entre ambos gobiernos permanecen estancadas.

El nombre Ontario tiene además un profundo origen histórico e indígena. Las autoridades canadienses han insistido en que la denominación existía mucho antes de la formación de los actuales Estados de Canadá y Estados Unidos.

La reacción canadiense trasciende por ello una simple controversia cartográfica. Para sus autoridades, conservar el nombre representa también una defensa de la historia del territorio y de una identidad que antecede a las actuales fronteras políticas.

Carney resumió la posición canadiense afirmando que las cosas deben llamarse por su nombre y que ese cuerpo de agua seguirá siendo el lago Ontario “hoy y para siempre”. Ford reforzó posteriormente esa misma idea con el mensaje instalado físicamente en la costa.

La discusión también ha generado críticas dentro de Estados Unidos. Legisladores demócratas cuestionaron que el presidente dedique esfuerzos a modificar nombres geográficos mientras el país enfrenta otros problemas económicos, incluido el elevado costo de vida.

La decisión de Trump no significa, por tanto, que el lago Ontario haya cambiado universalmente de nombre. Estados Unidos puede determinar la denominación que emplean sus agencias federales, pero carece de autoridad para imponer “Lago América” a Canadá, a otros gobiernos o al conjunto de la comunidad internacional.

Lo que comenzó como una confrontación comercial entre dos aliados históricos terminó trasladándose así a los mapas y a la identidad de uno de los Grandes Lagos. Mientras Washington comienza el proceso para adoptar “Lago América” en sus documentos oficiales, Ontario convirtió su rechazo en un gigantesco mensaje visible desde la costa: “Lago Ontario. Ahora y siempre”.

Con información de CNN y Clarín.

A.U.

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