De la Espriella anuncia «contrarrevolución cultural»: declara la guerra al «wokismo» y apuesta por el patrimonio religioso
La contrarrevolución cultural de De la Espriella abre un debate por los museos, el patrimonio religioso, la memoria histórica y la libertad artística.

COLOMBIA, 17 de octubre de 2026 – La denominada «contrarrevolución cultural» anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella ha abierto un debate nacional sobre el papel del Estado en la protección del patrimonio, la autonomía de las instituciones culturales y los límites de la intervención gubernamental en la memoria histórica del país.
Durante su primera visita oficial al Ministerio de Cultura, el mandatario presentó una agenda orientada al fortalecimiento de la identidad nacional, la conservación del patrimonio histórico y religioso y el rechazo a las corrientes que identifica con el término «wokismo».
Según informó El Colombiano, el presidente cuestionó la orientación cultural de la administración anterior y sostuvo que algunas instituciones públicas habían sido utilizadas para promover interpretaciones ideológicas de la historia.
«Vamos a emprender una lucha abierta, decidida y patriótica contra el wokismo», afirmó De la Espriella durante su intervención.
El mandatario también manifestó que los funcionarios de su administración deben compartir los principios y valores del Gobierno y que quienes no estén de acuerdo deberán apartarse de sus cargos.
Entre los anuncios se encuentra la intención de cambiar la denominación del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes por la de Ministerio de Cultura y Patrimonio. La propuesta requeriría una modificación legislativa para hacerse efectiva.
De la Espriella argumentó que la nueva denominación permitiría dar mayor importancia a la conservación de los bienes culturales y cuestionó el enfoque de multiculturalidad adoptado por el Gobierno anterior.
Uno de los componentes centrales de su propuesta es la protección del patrimonio religioso. El presidente mencionó iglesias, conventos, arte sacro, archivos eclesiásticos, música religiosa y procesiones como manifestaciones que considera fundamentales para comprender la historia colombiana.
«Son bienes históricos y artísticos sin los que es imposible comprender la historia del país», declaró el mandatario, de acuerdo con El Colombiano.
Sin embargo, las declaraciones presidenciales se producen en medio de la controversia por el retiro de más de 30 objetos y piezas históricas del Museo Nacional de Colombia, entre ellos materiales relacionados con los movimientos feministas y LGBTIQ, la violencia política y el proceso de paz de 2016.
Un análisis publicado por France 24 recoge las preocupaciones de visitantes, académicos y representantes del sector cultural frente a estas decisiones.
Durante un recorrido por el Museo Nacional, la agencia AFP recogió testimonios de ciudadanos que cuestionaron la desaparición de piezas de las salas de exposición.
«Es una afrenta a la sociedad colombiana, es una afrenta a nuestra memoria, a nuestra historia», expresó Martín Pérez, de 26 años, en declaraciones recogidas por AFP y publicadas por France 24.
Por su parte, John Fredy Rodríguez, profesor que acompañaba a estudiantes de periodismo durante una visita al museo, manifestó que la memoria histórica debe preservarse independientemente de las decisiones de los gobiernos.
Desde el Ministerio de Cultura, Paola Holguín defendió la intervención y señaló que los museos no deben convertirse en instrumentos de adoctrinamiento político ni de difusión de interpretaciones sesgadas de la historia.
La ministra también sostuvo que los espacios culturales no pueden utilizarse para hacer apología del delito o revictimizar a personas afectadas por la violencia. Asimismo, mencionó la protección de menores frente al acceso a materiales que considera sensibles.
Las explicaciones oficiales contrastan con las preocupaciones expresadas por especialistas en patrimonio y museología, quienes consideran necesario garantizar procedimientos técnicos y curatoriales antes de modificar colecciones públicas.
Elkin Rubiano, director del programa de Historia del Arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, explicó a El Tiempo, según recoge France 24, que el problema no radica en la posibilidad de transformar una exposición, sino en las razones y procedimientos utilizados para hacerlo.
El académico señaló que las modificaciones curatoriales requieren investigación, deliberación profesional y justificaciones públicas, especialmente cuando afectan colecciones relacionadas con acontecimientos históricos.
La controversia también ha llegado al ámbito político. El dirigente opositor Iván Cepeda cuestionó las decisiones del Ejecutivo y sostuvo que el Museo Nacional pertenece a toda la sociedad colombiana, no a una administración particular.
La exsenadora María José Pizarro también expresó su rechazo al retiro de un afiche relacionado con su padre, Carlos Pizarro, excomandante del M-19 y candidato presidencial asesinado en 1990.
Otro elemento que genera inquietud entre algunos representantes del sector cultural es el anuncio de que la museología y la curaduría de diferentes espacios bajo responsabilidad del Ministerio están siendo evaluadas y rediseñadas.
France 24 también señala que la agenda gubernamental coincide con discusiones sobre recursos presupuestales para el sector y con controversias alrededor de nombramientos en instituciones culturales.
En este escenario, el debate supera lo ocurrido en el Museo Nacional y se extiende hacia la definición de las políticas culturales del Gobierno, la conservación del patrimonio y las garantías para la diversidad de expresiones históricas y artísticas.
Mientras el Ejecutivo presenta su propuesta como una estrategia para proteger la identidad nacional y evitar el uso político de las instituciones, sus críticos advierten sobre el riesgo de que las decisiones administrativas limiten la pluralidad de relatos y expresiones culturales.
La discusión continúa abierta alrededor de una cuestión fundamental: cómo garantizar que la protección del patrimonio y la orientación de las políticas públicas respeten, al mismo tiempo, la libertad artística, la memoria histórica y la autonomía de las instituciones culturales.
Nota de redacción: Este artículo de Análisis Urbano incluye datos e información recopilada a partir de las publicaciones originales de France 24 y El Colombiano. Los testimonios de visitantes del Museo Nacional corresponden a entrevistas realizadas por la agencia AFP y difundidas por France 24. Las declaraciones del académico Elkin Rubiano fueron obtenidas por El Tiempo y recogidas por France 24. Análisis Urbano no realizó esas entrevistas.
A.U.
