Firmantes del Acuerdo de Paz temen perder ayudas económicas bajo el Gobierno de De la Espriella
Firmantes del Acuerdo de Paz temen que los recortes del Gobierno de De la Espriella afecten su renta básica y los programas de reincorporación.

Bogotá, 18 de octubre de 2026 – La incertidumbre sobre la continuidad de los programas de reincorporación preocupa a antiguos integrantes de las FARC que dejaron las armas tras el Acuerdo de Paz de 2016. En la granja Tíbares, ubicada en la localidad de Usme, víctimas del conflicto armado y firmantes del acuerdo comparten proyectos productivos, pero temen que los recortes presupuestarios del Gobierno de Abelardo de la Espriella afecten los avances alcanzados durante la última década.
La preocupación se concentra especialmente en la renta básica que reciben más de 8.000 firmantes, un apoyo mensual equivalente al 90 % de un salario mínimo y administrado por la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN). Para algunos beneficiarios, este ingreso constituye su principal medio de subsistencia.
La situación fue documentada por la periodista Nicole Andrea Vargas en un reportaje de la agencia EFE, que recoge testimonios de personas vinculadas a la granja Tíbares, un proyecto creado en 2020 para promover la reconciliación mediante actividades agrícolas y pecuarias.
Angélica Bayén Muñoz, víctima de violencia sexual durante el conflicto armado, explicó a EFE que las posiciones del nuevo Gobierno frente al Acuerdo de Paz han generado preocupación entre quienes participan en estos procesos.
«Nos hemos sentido, tanto víctimas como firmantes (guerrilleros), amenazados e intimidados», manifestó Bayén, quien llegó a Bogotá después de sufrir dos desplazamientos forzados desde Cesar y Vichada.
En Tíbares, Bayén encontró un espacio para conocer las experiencias de antiguos combatientes y avanzar en un proceso personal de perdón. Esa convivencia es uno de los resultados que destaca la Misión de Verificación de Naciones Unidas.
Alessandro Preti, director del área de Verificación de la Misión de la ONU en Colombia, señaló que la experiencia demuestra que las víctimas y los firmantes pueden participar conjuntamente en la construcción de paz.
“Esta granja ha demostrado que hay un escenario también de paz y de reconciliación. Los firmantes no son sólo beneficiarios, sino que pueden ser sujeto de construcción de paz junto con las comunidades”, afirmó a EFE.
Sin embargo, las dificultades para acceder al empleo y las amenazas de grupos armados siguen afectando a quienes abandonaron la guerrilla.
Luis González, uno de los firmantes entrevistados por EFE, relató que ingresó a las FARC durante su adolescencia, después de que integrantes de su familia fueran ejecutados por el Ejército. Tras la firma del acuerdo, aseguró haber sufrido amenazas de las disidencias que buscaban obligarlo a regresar a las armas.
“Sufrí amenazas y persecución. Al no querer volver a la lucha con ellos, he tenido muchos problemas”, contó.
González explicó que debió desplazarse nuevamente en dos ocasiones y que esas circunstancias interrumpieron su reincorporación. Su percepción sobre el cumplimiento del acuerdo sigue marcada por la inseguridad: «No conozco la paz. Todavía no, porque estoy huyendo».
La consejera de Paz, Víctimas y Reconciliación de la Alcaldía de Bogotá, Isabelita Mercado, advirtió que las amenazas y los desplazamientos han convertido a antiguos combatientes en nuevas víctimas de la violencia.
“El recrudecimiento del conflicto armado ha hecho que muchos de estos excombatientes, hoy se vuelvan víctimas del conflicto. Cada vez son más los firmantes que son desplazados por razones de violencia», explicó.
Mercado también manifestó preocupación por la posibilidad de que la ARN pierda recursos. Recordó que el Estado asumió compromisos con aproximadamente 13.000 firmantes que dejaron las armas en 2016 y que esas obligaciones no dependen de la orientación política del Gobierno de turno.
«Nos preocupa la desfinanciación a esta agencia, porque insistimos en que el país y el Gobierno le debe responder a estos (…) hombres y mujeres que tienen procesos activos en la ARN y que firmaron con el Estado», sostuvo.
La renta básica fue establecida inicialmente por 24 meses, pero su entrega se ha prolongado para contribuir a la sostenibilidad de los procesos de reincorporación.
Tito Cuevas, otro firmante vinculado a Tíbares, pasó 30 años en las FARC y posteriormente abandonó Arauca por temor a las disidencias. Su experiencia refleja las dificultades que enfrentan quienes intentan reconstruir sus vidas lejos del conflicto.
“La guerra lo que trae es desplazamientos y muchas familias se quedan a la deriva”, expresó.
Cuevas advirtió que la desaparición de los apoyos económicos podría tener consecuencias para quienes no han conseguido empleo: «Si esa renta no estuviera, mucha gente volvería a agarrar las armas».
Por su parte, Rolando Albeiro Acevedo, conocido como alias Octavio, quien lidera el proyecto de la granja Tíbares, manifestó que los firmantes buscan impedir que se desmonten los avances obtenidos durante los últimos diez años.
“Vamos a entrar en los últimos cuatro años de implementación (del acuerdo) y no vemos una voluntad política del Gobierno actual para seguir en esa senda que se abrió con el Gobierno anterior”, afirmó.
Acevedo, antiguo comandante del Frente Urbano Jacobo Arenas, fue condenado por su participación en un atentado con carro bomba en 2004 y recuperó la libertad en 2017 como resultado del Acuerdo de Paz. Actualmente comparece ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en los casos 1 y 10.
A pesar de las dificultades, algunos firmantes mantienen su decisión de permanecer en la vida civil. González aseguró que la renta básica le ha permitido sostener a su familia y que, pese a las amenazas y los desplazamientos, no considera que dejar las armas haya sido un error.
«No me arrepiento. He tenido la oportunidad de estar con mi familia. Ha sido complejo, más duro que la guerra, pero no me arrepiento», expresó.
Desde la Misión de Verificación de Naciones Unidas, Alessandro Preti destacó el valor de estas experiencias de reconciliación y sostuvo que “el Acuerdo de Paz sigue siendo una luz de esperanza para el mundo”.
A.U.
Este artículo incluye datos e información recopilada a partir del reporte original publicado por la agencia internacional de noticias EFE, el 18 de octubre de 2026. Los testimonios, entrevistas y declaraciones de Angélica Bayén Muñoz, Luis González, Tito Cuevas, Rolando Albeiro Acevedo, Isabelita Mercado y Alessandro Preti fueron obtenidos y publicados originalmente por la periodista Nicole Andrea Vargas para dicha agencia.
