Un mes de Abelardo de la Espriella: cinco hechos que marcaron el inicio de su Gobierno
Abelardo de la Espriella cumple su primer mes como presidente de Colombia marcado por el terremoto, la ofensiva contra grupos armados y un giro frente al Gobierno Petro.

COLOMBIA 6 de septiembre de 2026 – Abelardo de la Espriella cumple este lunes 7 de septiembre su primer mes como presidente de Colombia, un periodo marcado desde sus primeros días por una emergencia nacional, un profundo cambio en la política de seguridad frente a los grupos armados, el distanciamiento de varias políticas de Gustavo Petro y una estrategia de comunicación que ha concentrado buena parte de los mensajes oficiales en la Presidencia.
El mandatario prácticamente no tuvo periodo de adaptación. Tres días después de asumir el cargo, el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto golpeó especialmente el occidente colombiano y obligó al nuevo Gobierno a cambiar su agenda inicial para concentrarse en las operaciones de rescate, atención humanitaria y reconstrucción.
La emergencia dejó al menos 331 muertos y más de 4.500 heridos, además de decenas de miles de viviendas afectadas y daños en hospitales, instituciones educativas, carreteras y otras infraestructuras.
El terremoto terminó convirtiéndose en la primera gran prueba para De la Espriella y condicionó buena parte de sus primeras semanas en el poder. La administración tuvo que coordinar la respuesta estatal mientras apenas comenzaba a instalar su estructura de Gobierno.
Superada la fase inicial de la emergencia, la seguridad pasó rápidamente al centro de la agenda presidencial. De la Espriella abandonó la estrategia de negociación que caracterizó a la administración de Gustavo Petro y ordenó intensificar las operaciones militares contra las estructuras armadas ilegales.
El Gobierno puso fin a diferentes mesas de negociación vinculadas con la denominada “Paz Total” y reforzó las acciones ofensivas de las Fuerzas Militares, incluidos bombardeos contra campamentos de organizaciones armadas.
Según Diario del Huila, este giro representa una de las diferencias más visibles entre la nueva administración y la de Petro. De la Espriella llegó al poder con la promesa de recuperar el control territorial mediante una política de mayor presión militar y policial.
Dentro de esa estrategia, el Ejecutivo renovó la cúpula militar con perfiles orientados hacia las operaciones, fortaleció mecanismos de inteligencia y profundizó la cooperación en seguridad con Estados Unidos.
Los primeros resultados de esa política han sido presentados por el Gobierno como una demostración de su estrategia de “mano dura”. Sin embargo, algunas operaciones también han generado fuertes controversias, particularmente por la muerte de menores de edad reclutados por estructuras armadas durante bombardeos.
La discusión llegó incluso a los tribunales. Una decisión judicial ordenó al Gobierno abstenerse provisionalmente de realizar operaciones aéreas ofensivas cuando exista información cierta, objetiva o razonablemente verificable sobre la presencia de menores reclutados o utilizados por grupos armados, mientras se resuelve de fondo una acción de tutela.
France 24 destaca precisamente esa tensión entre la ofensiva gubernamental y las preocupaciones por los derechos humanos como uno de los asuntos que han marcado el comienzo del nuevo Gobierno. Mientras sus partidarios respaldan el endurecimiento de la política de seguridad, sus críticos advierten sobre los riesgos de una estrategia excesivamente militarizada.
En política exterior también se ha producido un giro. La administración De la Espriella ha buscado reconstruir una relación estrecha con Washington y fortalecer la cooperación bilateral, especialmente en seguridad, inteligencia y lucha contra el narcotráfico.
Otro rasgo del primer mes ha sido el intento del mandatario de proyectar una Presidencia menos concentrada físicamente en Bogotá. Varias reuniones del gabinete y encuentros con sectores empresariales se han realizado en Barranquilla, dentro de una estrategia presentada por el Gobierno como parte de su propósito de descentralizar la gestión presidencial.
Al mismo tiempo, la administración ha centralizado fuertemente otro aspecto: la comunicación pública. Las apariciones ante los medios han sido limitadas, los ministros tienen restricciones para conceder entrevistas sin autorización y buena parte de los anuncios de mayor relevancia quedan concentrados en el propio presidente.
La estrategia contempla además una coordinación directa desde la Casa de Nariño sobre las comunicaciones de los ministerios y limita la utilización de las cuentas personales de funcionarios para divulgar información institucional.
France 24 recoge las críticas surgidas por este modelo, especialmente entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que cuestionan las restricciones a las preguntas de periodistas y el fuerte control presidencial sobre la información gubernamental.
Ese manejo comunicacional se hizo visible desde la emergencia provocada por el terremoto. En algunas comparecencias oficiales, De la Espriella entregó personalmente la información sin abrir espacios para preguntas, mientras otros integrantes del Gobierno mantuvieron un perfil público considerablemente menor.
A la seguridad, la emergencia y el manejo de las comunicaciones se han sumado controversias políticas y simbólicas. Diario del Huila incluye entre los episodios que marcaron estas primeras semanas el distanciamiento con el legado político de Gustavo Petro y polémicas relacionadas con expresiones religiosas del nuevo mandatario.
En apenas un mes, De la Espriella ha buscado imprimir una identidad claramente diferenciada a su Gobierno. La ruptura con la “Paz Total”, el protagonismo de las Fuerzas Militares, el acercamiento a Estados Unidos, la descentralización de parte de su agenda y el control de la comunicación presidencial muestran algunas de las principales líneas de esa nueva etapa.
El primer mes, sin embargo, estuvo condicionado por circunstancias extraordinarias. El terremoto obligó al Gobierno a administrar una emergencia de enormes proporciones apenas tres días después de asumir el poder, mientras las condiciones de seguridad y la presencia de organizaciones armadas continúan representando uno de sus principales desafíos.
De la Espriella llega así a sus primeros 30 días de mandato con un estilo de Gobierno ya reconocible, pero con varias de sus principales apuestas todavía en una fase inicial. La seguridad ocupa el centro de su proyecto político, mientras la reconstrucción de las regiones golpeadas por el terremoto, las controversias sobre las operaciones militares y las críticas al modelo de comunicación seguirán poniendo a prueba a la administración durante los próximos meses.
Con información de Diario del Huila y France 24.
A.U.
