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Las preguntas del arzobispo que le aguan la fiesta a Medellín (y sus respuestas)

Por: Juan Esteban Lewin, Lun, 2013-03-04 15:12

Ricardo Tobón, Arzobispo de Medellín, hizo públicas unas preguntas incómodas.

Foto: cortesía Agencia Católica de Prensa

El fin de semana, mientras muchos celebraban la elección de Medellín como ciudad más innovadora, el arzobispo de esa ciudad envió un comunicado público con unas preguntas difíciles que aguaron un poco la fiesta y que hasta el momento nadie ha respondido.

Aunque el resultado del concurso del Wall Street Journal se debió esencialmente a la votación de los medellinenses y no a la decisión de un jurado experto en innovación y urbanismo, también es cierto que es una continuación de otros reconocimientos en el mismo sentido, como el premio al transporte sostenible que le entregó el año pasado el Instituto para las Políticas de Desarrollo y Transporte. Y a una sensación generalizada de una mejora visible en toda la infraestructura de la ciudad, especialmente en la de transporte.

La Silla Vacía revisó las preguntas de Tobón y buscó los hechos que sustentan a algunas de ellas:

1.  ¿Por qué los medios de comunicación no informan exactamente la situación de violencia que se vive en el área metropolitana de Medellín?

Aunque los últimos cubrimientos han sido sobre el premio de innovación como el de la más reciente portada de Semana, según Fernando Quijano, director de Corpades, el señalamiento del arzobispo tiene algo de injusto porque muchos periodistas y medios se la han jugado por mostrar la violencia. «Ese esfuerzo no se puede minimizar porque contar la verdad sobre la violencia en Medellín puede poner en riesgo la vida de los periodistas», dice Quijano.

Por ejemplo en 2011 Mariluz Avendaño, la corresponsal de El Espectador en Medellín, tuvo que salir del país por amenazas a raíz de una serie de artículos sobre Mi Sangre y en enero pasado hubo dos episodios de amenazas a periodistas por grabar en las comunas. El problema es tan grave que en ese momento Teleantioquia decidió no mandar periodistas a las comunas 8 y 13, aunque finalmente nunca aplicó esa determinación.

De hecho, hay denuncias de lo que pasa en el bajo mundo en medios como Q’Hubo , El Colombiano, Teleantioquia, Semana, El Tiempo y El Mundo (que, pese a ser de la familia del alcalde Aníbal Gaviria, no ha dejado de denunciar hechos como la crisis humanitaria de Belencito ni de publicar llamados a que Gaviria actúe).

2. ¿Por qué si alguien denuncia personas vinculadas con la violencia, éstas lo saben inmediatamente, exigen razones y toman represalias?

El arzobispo seguramente se refiere a casos como los que ha documentado Corpades, una ONG que se ha especializado en estudiar la criminalidad urbana. Entre éstos están personas que han ido a La Fiscalía a denunciar que familiares suyos han aparecido muertos y desmembrados, y que al regresar a la casa de hacer el denuncio reciben una amenaza para que se callen; otro caso es el de personas que son visitadas en su casa por policías después de denunciar un homicidio, con lo que quedan expuestos a amenazas de las bandas, que así saben quienes fueron los que denunciaron. Es decir, queda la sensación de que la Policía sirve para ‘marcarle’ a las bandas quienes son los denunciantes.

Este tipo de situaciones demuestran la existencia de vínculos entre los grupos ilegales y miembros de las instituciones estatales, que no ha sido abordada seriamente por la ciudad. Fernando Quijano, director de Corpades, dice que hay una ‘nómina paralela ‘ de funcionarios que trabajan para las mafias y que puede llegar a ser el 40 por ciento de los miembros de las instituciones.

3. ¿Por qué nadie logra hacer nada para que no se sigan vinculando niños y adolescentes a la guerra y no continúe la explotación sexual de niñas en medio del conflicto?

Según el Observatorio de Seguridad Humana de Medellín, en 2012 sólo en la comuna 8, 14 ‘combos’ reclutaron a 440 menores de edad. Según una investigación coordinada por Natalia Springer, llamada “Como corderos entre lobos”, entre 2002 y 2011 un 45 por ciento de los muertos en el Valle de Aburrá fueron menores de edad, y su reclutamiento creció un 229 por ciento entre 2010 y 2011.

Quijano señala que un 40 por ciento de los miembros de los grupos ilegales en Medellín son menores de edad. Según el ex comandante de la Policía Metropolitana, general Yesid Vásquez, habría unos 5 mil miembros de las bandas y combos, lo que querría decir unos 2 mil menores de edad; Quijano cree que es el doble. En todo caso, y según cifras oficiales, entre 2008 y 2012 18.700 menores de edad cometieron delitos en Medellín.

El hecho, más allá de la cifra exacta, es que sí hay menores de edad en los grupos ilegales, y en cantidades crecientes. Sirven como mensajeros, como campaneros o para hacer inteligencia y transporte y luego ascienden en la cadena criminal. Pero, además, tanto niñas como niños empiezan a ser explotados sexualmente desde muy jóvenes, como lo viene denunciando el Instituto Popular de Capacitación desde hace varios años.

4. ¿Por qué las cárceles, en no pocas ocasiones, en lugar de controlar la acción de los delincuentes son el lugar seguro para que ellos planeen y dirijan las acciones criminales y terroristas?

Bellavista, la cárcel de Medellín, tiene un hacinamiento que, según la Defensoría del Pueblo, hace un par de meses estaban en el 207 por ciento (7.444 personas en un lugar con cupo para 2.424). Eso ha producido que se reproduzcan intramuros las relaciones de poder criminal que existen en las comunas: en cada patio hay una pequeña mafia llamada ‘casa de patio’ con un cacique a la cabeza y un ‘comité de convivencia’ que protege al cacique y controla el patio.

Ese poder pone permanentemente en jaque cualquier intento de mejorar la situación. Por ejemplo, mientras el Inpec está en proceso de contratar bloqueadores de señal de celular para evitar que los presos los usen para hacer extorsiones, los caciques ya tienen aparatos para desbloquear (como los que fueron incautados en  La Picota en noviembre).

5. ¿Por qué nadie llega al fondo de eliminar el vínculo entre narcotráfico y violencia, si, como ha dicho una fuente autorizada, el 97% de los asesinatos en Medellín se derivan del narcotráfico?

En 2011, Medellín tuvo una tasa de homicidios de 70 por cada 100 mil habitantes, la 14 más alta del mundo; en 2012 bajaron una cuarta parte, según Medicina Legal.

«En este punto monseñor Tobón parece darle una importancia excesiva al narcotráfico», dice Quijano. Los grupos ilegales no solo viven de las drogas sino que están metidos en otros negocios como el contrabando, la piratería, la prostitución, las extorsiones. Es la suma de todas ellas, muchas veces con los mismos protagonistas la que produce la violencia.

Sobre por qué no se llega al fondo del problema, los ‘capos’ se protegen con vínculos con funcionarios, políticos y empresarios. Por ejemplo, en enero de 2012 La FM reveló que el ‘Loco Barrera? y ‘ Cuchillo’ tenían a 890 personas en su nómina y pagaban por lo menos 3 mil millones de pesos mensuales, incluyendo a militares y alcaldes.

6. ¿Por qué se sigue hablando de “micro-tráfico” cuando, según datos hechos públicos por los medios de comunicación, se trata de un “negocio” que en Medellín supera los dos billones de pesos al año e involucra a un 85% de la población juvenil de las comunas?  

Tobón parece confundir dos cosas, como lo hace parte de la opinión: «microtráfico» se refiere no a que el negocio sea pequeño, sino a que se trata de la venta de pequeñas cantidades de droga. Aunque efectivamente las ganacias de este aspecto del negocio son menores que las del macrotráfico (exportar la droga), no dejan de ser sustanciosas y por eso las grandes organizaciones criminales, como ‘La Oficina’, imponen a las pequeñas bandas a quién le deben comprar la droga.

Por otra parte, cálculos de Corpades señalan que la cifra del 85 por ciento de la población juvenil es muy alto, pues equivaldría a que unos 400 mil jóvenes estarían involucrados y eso no es cierto.

7. ¿Por qué circulan tantas armas modernas y sofisticadas; quién promueve ese negocio; con qué dinero se adquieren; quién adiestra para su manejo?

Aunque hay pocas cifras oficiales sobre el tráfico de armas y la lucha contra ella aún es frágil, Quijano señala que la mayoría llegan de Estados Unidos, país que no tiene un control de armas riguroso, y del que llegan armas vía México. Ya en 2010, Federico Gutiérrez, en ese entonces concejal, alertaba que buena parte de las armas que llegaban para la guerrilla y los paras, terminaban quedándose en Medellín.

En cuanto a quién los promueve, con qué se compran y quién adiestra, las respuestas son más sencillas. El aparato ilegal necesita las armas para mantener su poder frente a otras bandas emergentes o para enfrentarse con el Estado, y por eso dedica parte de sus utilidades a armarse. Para adiestrar a nuevos miembros, existen grandes cantidades de paramilitares y guerrilleros desmovilizados, de militares retirados y de miembros antiguos de las mismas bandas.

8. ¿Por qué persiste un índice tan alto de impunidad; dónde están la verdad y la justicia; se puede permitir una explotación ideológica o económica del dolor de los que sufren?

Según el blog de El Colombiano “El Inspector”, muy reconocido por conocer el mundo delincuencial, en los últimos seis años la mayoría de los siete mil asesinatos en el Valle de Aburrá han sido responsabilidad de “La Oficina”. Pero al respecto hay total impunidad. Aunque hay señalamientos, “solo dos jefes de esa banda han sido judicializados y condenados por homicidio”, según ese blog.

Esa impunidad se debe a dos factores. Por una parte, la gente no tiene confianza en las instituciones, ya sea porque tienen experiencia de que éstas filtran datos a los ilegales o porque no muestran resultados. Además, hay temor, como el que existe entre decenas de líderes comunitarios de Medellín, según denunció el IPC.

9. ¿Por qué está tan “barata” la “vida” en Medellín, hasta permitir que con muy poco dinero y sin mayor esfuerzo se pueda contratar el asesinato de cualquier persona en la ciudad y sus alrededores?

Más allá de los debates morales, un factor para que en ciertos casos sea tan barato mandar matar a alguien es la vinculación de jóvenes, quienes en muchos casos terminan matando para demostrar que son capaces de hacerlo y por eso lo hacen gratis.

Según Corpades, un sicario puede cobrar entre 50 mil pesos y 250 millones por un asesinato, dependiendo de quién sea la víctima. Pero no todos son baratos: los asesinatos de los cinco jefes de La Terraza costaron 10 mil millones, según Quijano.

10. ¿Por qué mejora la infraestructura pero los niveles de pobreza no bajan; por qué decimos que la ciudad va bien y la gente está mal?

En los últimos diez años Medellín ha tenido enormes avances en infraestructura. Ha construido tres metrocables, las troncales de Metroplús, la extensión del Metro al sur del Valle de Aburrá, la vía de doble calzada a las Palmas (que acerca la ciudad al aeropuerto de Rionegro), las megabibliotecas y colegios, entre otros. Además, está en camino el tranvía de Ayacucho. Eso muestra una ciudad pujante.

Pero, mientras tanto, los niveles de pobreza siguen siendo altas. Más de 53 por ciento de los habitantes de Medellín tienen problemas de seguridad alimentaria, casi una tercera parte son pobres, según cifras oficiales, y hay unas 100 mil familias sin servicios públicos. Por eso, como dijo El Colombiano en mayo pasado «Medellín es la capital con mayor desigualdad en Colombia» y como tituló El Mundo el sábado «Medellín, innovadora pero desigual».