Ya está en Medellín el Tren de Aragua, temible banda venezolana de más de 2.700 integrantes 

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Medellín, Colombia, 30 agosto de 2022.- De la ONG Corpades y de la Agencia de Prensa Análisis Urbano se ha dicho de todo, principalmente que mentimos, como cuando advertimos del ingreso de las AGC a Medellín o de los carteles de la droga mexicanos al Valle de Aburrá. También revelamos que hubo una reunión entre estructuras criminales que derivó en un acuerdo de no agresión, que denominamos el Pacto del Fusil. Luego, cuando se comprobó que era cierto, nadie ofreció disculpas.

No importa, nuestros seguidores nos creen, nuestros enemigos también. Esas voces que quieren desacreditarnos provienen de servidores públicos perezosos, que están de paso, que quieren ganar vítores tapando todo, negando todo. Se equivocan ellos, los que están y los que ya pasaron, porque nuestro trabajo no es atacarlos, no somos el enemigo. Nuestra misión es servir, advertir, llamar la atención, para que las autoridades tomen medidas, le hagan frente a quienes quieren dañar la seguridad de la ciudad, alterar la paz en este territorio que amamos, para que nos protejan a todos, principalmente a nuestros niños, los más perjudicados en este conflicto que ahora tiene un nuevo y temible integrante: el Tren de Aragua.

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El Tren de Aragua es la banda más poderosa de Venezuela, con sede en la cárcel de Tocorón. Sí, sus principales cabecillas están en la cárcel y desde allí imparten órdenes de cómo, cuándo y dónde actuar. Ese penal está ubicado en el estado de Aragua, cuya capital es Maracay, vecinos de Caracas, en el centro-norte del país vecino.

También tienen una segunda sede: el barrio San Vicente del municipio Girardot, bajo el mando de Jennifer De Sousa, alias Catira, y su esposo Kleiverson, alias Flipper, quienes a su vez reciben órdenes del principal cabecilla: Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, líder también del penal bajo la figura del “Pran”, acrónimo de “preso rematado, asesino nato”. En Venezuela, los “pranes” son los criminales que ostentan el poder en las cárceles y se encargan de la seguridad, de cobrar extorsión, de la salud y hasta de la alimentación.

La banda surgió, al parecer, con el inicio de las obras del Sistema Ferroviario venezolano, ordenadas constitucionalmente en 1999 y cuyo primer tramo Caracas-Cua fue inaugurado en el 2006 por el desaparecido presidente Hugo Chávez. El propósito era unir a Venezuela con un sistema ferroviario que empezara por la zona central. El estado Aragua hace parte de esa zona central en la que se empezó a construir el ferrocarril en 2002. Los obreros ferroviarios en Aragua aprovecharon la coyuntura y crearon un sindicato que al parecer empezó a cobrar por entregar puestos de trabajo y por permanencia en los mismos.

Algunas personas se habrían retirado de este sindicato y se dedicaron al secuestro y al hurto. Por eso se hacen llamar el Tren de Aragua o el Ferrocarril de Aragua. Luego, sus integrantes dejaron de lado todo lo que los vinculaba con el estado venezolano y se dedicaron a la delincuencia, siendo su principal actividad el narcotráfico. En la actualidad, la banda cuenta con más de 2.700 miembros.

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Hubo un momento que marcó el crecimiento de la estructura criminal y fue en 2012, se permitió que el pranato se fortaleciera y tomara el control de las cárceles internas y externas. Fue el periodo en que más homicidios se cometieron en Aragua, convirtiéndolo en el estado más violento de Venezuela, por encima de Caracas.

Es una banda con más amigos que enemigos, tal vez porque a estos últimos no los dejan vivos. Los pican y los echan en bolsas negras que dejan en cualquier esquina. Como ocurrió en Bogotá, en la localidad de Kennedy, donde han encontrado 19 cadáveres embolsados desde 2021, año en que habría empezado a operar el Tren de Aragua en la capital.

El modus operandi es el de cualquier agrupación ilegal de gran factura: llegan a un lugar y envían a un emisario que ofrece dinero, armas y protección al combo que domina el territorio, a cambio de someterse a su poder criminal. De lo contrario, deberán enfrentarse a ellos y morir. Otra de sus estrategias es conformar pequeños grupos y hacer alianzas o adquirir franquicias. Lo que no hacen, al parecer, es rendirse, tienen una misión y deben cumplirla o rendir cuentas al “Niño Guerrero”. Por eso muchos de sus emisarios han preferido morir en el intento. Ya están en Perú, Ecuador, Chile, Colombia y Brasil.

Y en Colombia se ha confirmado presencia de esa agrupación ilegal en Cesar, Atlántico, Guajira, Cúcuta, Cali, Medellín y Bogotá.

En la capital se les ha identificado en Chapinero, Usme, los Mártires, Bosa, Ciudad Bolívar y Santa Fe. La banda “los Paisas” les dijo que no quería alianzas, los enfrentó y los hizo ir y desistir de ingresar a Suba. En el barrio El Amparo se enfrentaron al combo los Chontaduros y resultado de ese choque aparecieron tres cuerpos embolsados este jueves 25 de agosto. La guerra sigue en la Puerta N.6 de Corabastos (diagonal 38 sur con cr. 78, conocido como “El Muro”) y el barrio María Paz. Combos como los Boyacos y los Costeños tampoco se han dejado arrebatar sus territorios.

En la capital colombiana tienen diversos ingresos económicos: hurto de celulares, extorsión, microtráfico y redes de prostitución, integradas principalmente por mujeres extranjeras que ubican en sitios estratégicos para obtener información.

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El pasado miércoles 24 de agosto fueron capturados cuatro hombres y una mujer señalados de pertenecer a esa agrupación criminal. Diego Yamael, Elizón José Chávez, Xavier Chávez, Richard José Portilla y Yuzbeliz Angélica Rivas fueron presentados ante un juez de control de garantías por los delitos de extorsión y concierto para delinquir. Al parecer, estas personas cobraban vacuna a comerciantes y bicitaxistas en Bogotá, a cambio de dejarlos trabajar y brindarles “seguridad”.

Asimismo, un mes antes en Bogotá, en julio, alias Alfredito y alias Capi, presuntos integrantes de esa banda, fueron arrestados por golpear, torturar y asesinar a un joven venezolano, presumible miembro de ese colectivo criminal.

En principio, la Policía los vinculó con el asesinato de cuatro personas, quienes aparecieron con tiros de gracia en una camioneta en Bogotá el jueves 18 de agosto: el expolicía Juan Carlos Useche, su novia Leidy Alejandra Betancourt, Leonardo Sanabria y el venezolano Eiler José Perozo Zabala. Sin embargo, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, afirmó que a los cuatro los mataron fuera de Bogotá, que se trató de un ajuste de cuentas y que el Tren de Aragua no está involucrado en el hecho.

Pero el Tren de Aragua no llegó primero a Bogotá. Ingresó a Colombia por la Guajira, Arauca y Norte de Santander.

En este último departamento se expandieron y quisieron hacer alianza con el ELN, pero el grupo guerrillero no solo se negó, sino que los obligó a salir de la zona de frontera, de Arauca y Norte de Santander. Igual suerte corrieron con las disidencias de las Farc.

LA LLEGADA A MEDELLÍN DEL TREN DE ARAGUA

El 15 de diciembre de 2020, en Medellín, la Policía capturó al venezolano Freddy González, de 31 años, uno de los líderes en Norte de Santander del Tren de Aragua. La Sijín de Cúcuta lo estuvo buscando por ocho meses para que respondiera por los delitos de homicidio agravado, tráfico y porte de armas y concierto para delinquir.

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El entonces comandante de la Policía de Cúcuta, coronel José Palomino, aseguró que este hombre cambió su fisonomía, su documentación y escapó a la capital antioqueña -una vez supo de la orden de captura expedida en su contra-, con el propósito de evadir a las autoridades. En Norte de Santander habría cometido homicidios, desmembramientos y desapariciones.

Es decir que, durante esos ocho meses, González permaneció en Medellín tratando de hacer alianzas con las estructuras criminales locales. Y parece que lo logró. En ese tiempo reclutó a algunos de sus paisanos que estaban en la ciudad y pidió en Cúcuta y en Venezuela que le enviaran refuerzos, emisarios a quienes encargaba de entablar los diálogos con las bandas que delinquen en Medellín. Todo iba bien para él, hasta que fue capturado en el barrio San Diego de la capital antioqueña, jurisdicción de la comuna 10, Candelaria, ese 15 de diciembre, día en que presentó una cédula falsa.

Tenemos conocimiento de que, fruto de esos diálogos, en el corregimiento Altavista, en el corregimiento San Cristóbal, en la comuna 8 Villa Hermosa y en la comuna 10, Candelaria, los venezolanos del Tren de Aragua hacen presencia con franquicias, es decir, han pagado por el derecho de controlar un territorio y lo hacen bajo la denominación de la banda o combo titular de la zona.

Un intento de alianza criminal habría sido descubierto por los denominados Pesebreros el 23 de marzo de 2022. Dos venezolanos y un colombiano -que al parecer fungía como enlace- fueron asesinados a tiros en horas de la noche en Robledo, comuna 7 de Medellín. Las víctimas fueron identificadas como Edison Noel Pereira Pineda, de 21 años, y Darwin Alejandro Ochoa Batista, de 20 años, venezolanos; y Víctor Hugo Echeverri Moreno, de 48 años, colombiano.

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También operan bajo la modalidad de outsourcing, ofreciendo ayuda, acompañamiento y seguridad a combos pequeños para que se enfrenten a otros más grandes, actuando como refuerzo, con hombres, armas y estrategias, con el propósito de hacerse al territorio ajeno y expandirse, lo que han conseguido en contados casos. Su plan es extenderse, van con calma copando espacios, apoderándose del Valle de Aburrá, del narcotráfico, de la extorsión. Negarlo todo, acostumbrada maniobra de las autoridades, favorece su expansión. Ya saben hacerlo y tienen diferentes estrategias para lograrlo.

LO ADVERTIMOS EN ITUANGO

En la intervención realizada en la instalación del Puesto de Mando Unificado, PMU, en Ituango, este sábado 27 de agosto, el director de la ONG Corpades y del portal Análisis Urbano, Luis Fernando Quijano Moreno, destacó:

“Hace unos años estuvimos en Urabá, en la anterior presidencia, con Duque, le decíamos la gravedad de la presencia del crimen trasnacional en Colombia, lo que se venía para Antioquia, lo que se venía para el país, la intención de la embajada americana de silenciar, ocultar la realidad. Usted la tiene clara, usted ya lo dijo, el crimen trasnacional es una de los mayores riesgos para la democacia y la contrucción de la paz total que tiene el país”.

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Y añadió Quijano: “La propuesta suya de Paz Total nos lo dijo en enero, dijo que venía el diálogo judicial, la lanzó toda. Yo me atrevo a decir, ya están los anuncios, hay mucha gente que quiere la paz, pero ha llegado el momento de que al Alto Comisionado para la Paz, que ustedes, la Comisión de Paz del Senado y el señor presidente, el señor Ministro de Defensa, el señor del Ministro del Interior, empiecen a buscar la forma de cómo observamos grupo por grupo, cómo le hacemos el diagnóstico real al grupo, para evitar lo que ha ocurrido muchas veces. Cómo preparamos la llegada del Estado a las regiones que ellos van a dejar, porque ellos la van a dejar. ¿Cómo llegamos ahí? Porque el gran fracaso o el gran error, que no fue fracaso porque los firmantes de paz están acá, a pesar de los asesinatos, es haber dejando las zonas de ellos: el Norte, Ituango, todo esto, haberlo dejado en manos de los grupos ilegales, Presidente, no haber llegado el Estado a tomar presencia real. La apuesta suya de Paz Total, nos ayuda para el tema del plan de emergencia, el tema de líderes sociales. Pero Presidente, hay que decirlo claramente, con calma revisemos, con calma avancemos, con la tranquilidad suficiente. Y recordando algo, yo felicito el plan de emergencia, pero ojo que acabamos de publicar un informe especial de 30 páginas en el que le contamos qué le falta, que falta mirar en el tema de Antioquia. Y finalmente, ojo señor Gobernador de Antioquia, créame, no somos sus enemigos, créame que no, ojo con el Bajo Cauca y con el Valle de Aburrá, con la llegada del Tren de Aragua. Muchas gracias”.

A ESTAS PALABRAS, RESPONDIÓ EL ALTO COMISIONADO:

“Somos conscientes, Luis Fernando Quijano, de que hay fenómenos que son trasnacionales. Sabemos lo que sucede con el Tren de Aragua, su traslado de Venezuela por Arauca, Bogotá, Cali, Medellín y sus pretensiones de extensión. Los organismos de seguridad desde la perspectiva del enfoque de la seguridad humana, están al tanto y actuarán. Y esto, insisto, significa también un llamado a la comunidad internacional. El ejercicio que hacen los pobladores, las comunidades en los territorios, no puede quedar abandonado. Hoy más que nunca, en medio de estas dinámicas de violencia, necesitamos de su apoyo, su presencia”, dijo este sábado 27 de agosto el defensor de DD. HH. y Comisionado de Paz del Gobierno Petro, Danilo Rueda.

La Policía Nacional, la Fiscalía, así como organismos de inteligencia internacionales ya saben de la presencia del Tren de Aragua en Medellín y el Valle de Aburrá. Solo unos cuantos se niegan a la realidad. Conocer la verdad nos permite enfrentar con claridad los retos. Seguir con los ojos vendados, sin reconocer el problema, impide reaccionar y favorece el avance de los delincuentes.

No somos el enemigo.

A.U.

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