De la Espriella habla de libertad de prensa mientras la FLIP documenta agresiones contra periodistas
A ello se suman los señalamientos contra La Silla Vacía y la revista Cambio por parte de Carlos Suárez, presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol.

Colombia, 16 octubre de 2026.- El presidente Abelardo de la Espriella defendió públicamente la libertad de prensa durante la inauguración de la nueva sede del periódico El Tiempo, en Bogotá. Sin embargo, sus declaraciones se producen en medio de cuestionamientos por las restricciones a la comunicación de los funcionarios del Gobierno y las denuncias de organizaciones que advierten sobre un ambiente de hostilidad hacia periodistas y medios críticos.
Durante su intervención, el mandatario aseguró que los periodistas tienen derecho a investigar y cuestionar las decisiones del poder público. Al mismo tiempo, rechazó que las diferencias políticas o los conflictos personales sean presentados como investigaciones periodísticas.
El discurso fue recogido por La Silla Vacía en un artículo de la periodista Natalia Toscano Jaime, quien contrastó las afirmaciones presidenciales con distintas decisiones y controversias registradas durante los primeros dos meses de la administración.
De la Espriella inició su intervención con un reconocimiento a la trayectoria de El Tiempo. Recordó, entre otros episodios, la censura que sufrió el periódico en 1955 y destacó la participación del empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo en la transformación de sus instalaciones.
Posteriormente, el presidente abordó el papel de los medios en una democracia. Sostuvo que la prensa debe contar con garantías para fiscalizar al Gobierno y reiteró que su administración respetará ese derecho.
No obstante, el debate se concentra en la distancia que distintos sectores periodísticos encuentran entre esas declaraciones y las medidas adoptadas por el Ejecutivo para controlar su comunicación institucional.
Durante los primeros meses del mandato, el Gobierno centralizó las vocerías oficiales y estableció restricciones para las entrevistas de ministros y otros funcionarios. De acuerdo con los cuestionamientos recogidos por La Silla Vacía, estas decisiones han reducido las oportunidades de los periodistas para formular preguntas directamente a quienes ejercen responsabilidades públicas.
El medio también señaló que el presidente no ha concedido entrevistas a la prensa nacional durante este periodo, aunque registró una conversación con el político brasileño Flávio Bolsonaro.
Las controversias no se limitan al acceso a la información oficial. La salida de la periodista Camila Zuluaga de Blu Radio, junto con la de su equipo, y la terminación del vínculo del caricaturista Vladdo con RCN han generado inquietudes sobre las condiciones en las que trabajan las voces críticas del Gobierno.
En el caso de Zuluaga, la periodista atribuyó públicamente su salida a presiones provenientes del Ejecutivo. Respecto a Vladdo, su desvinculación ocurrió después de la publicación de una caricatura crítica del presidente. Estas circunstancias han alimentado el debate, aunque requieren distinguir entre las denuncias formuladas por sus protagonistas y las responsabilidades que puedan establecerse.
A ello se suman los señalamientos contra La Silla Vacía y la revista Cambio por parte de Carlos Suárez, presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol. El directivo cuestionó el trabajo de ambos medios y los presentó como actores políticos enfrentados al Gobierno.
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechazó esas declaraciones y advirtió sobre los riesgos que representan los señalamientos provenientes de personas con influencia política e institucional.
En un pronunciamiento del 5 de octubre, la organización informó que había documentado 14 agresiones relacionadas con el presidente y personas de su entorno político e institucional desde enero de 2026. Entre las conductas registradas mencionó el acoso judicial, la estigmatización y los obstáculos al ejercicio periodístico.
La FLIP también ha expresado preocupación por ataques digitales dirigidos contra medios que publican investigaciones sobre el mandatario. Entre las situaciones identificadas figuran campañas de desprestigio y acciones destinadas a restringir la circulación de información de interés público.
Para la organización, las descalificaciones contra periodistas pueden aumentar su vulnerabilidad, especialmente cuando proceden de funcionarios o personas cercanas al poder.
El debate adquiere relevancia porque el acceso a la información pública y la posibilidad de investigar las actuaciones de los gobernantes constituyen garantías fundamentales del ejercicio periodístico. Su protección no depende de la afinidad entre los medios y quienes ocupan cargos públicos.
Las declaraciones de De la Espriella reabren así una discusión sobre las condiciones reales para ejercer el periodismo en Colombia. Mientras el presidente afirma que su Gobierno garantiza la libertad de prensa, las denuncias documentadas por organizaciones especializadas y las restricciones a las comunicaciones oficiales mantienen abiertos los interrogantes sobre la relación entre el Ejecutivo y los medios de comunicación.
A.U.
Nota de redacción: Este artículo incluye datos e información recopilada a partir del reporte original publicado por La Silla Vacía, escrito por la periodista Natalia Toscano Jaime, y de pronunciamientos de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). El contenido fue elaborado con una estructura y redacción independientes, respetando la atribución de las investigaciones, declaraciones y denuncias documentadas por sus fuentes originales.
