Por Maveza 

Al leer el título, seguramente muchos  pensarán que es un llamado a apoyar al candidato de mis preferencias, pero no, todo lo contrario, después de enterarme de las palabras que dirigió a sus seguidores, en el momento de anunciarle al país que votaría en blanco, no considero que sea digno de acompañar alguna de las dos candidaturas que se disputarán la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.  Dejando claro que su decisión de votar en blanco, es una decisión soberana y autónoma, y por lo tanto, respetable para cualquier demócrata, pero no es plausible el hecho de dejar entrever en su comunicado, que solamente quienes conforman su movimiento político son dignos representantes del pensamiento crítico.

El texto que el profesor Sergio Fajardo dirigió a sus electores, fue el siguiente: “Quienes votaron por nosotros son ciudadanos libres, serenos, atentos, pensantes, críticos.  No siguen simplemente órdenes.  Para nosotros el voto no es una obligación es una convicción”.  Solo un instante bastó, para que luego de leer las palabras del ex – candidato, mi limitado poder de análisis y raciocinio, que según lo deja entrever el mensaje del señor Fajardo, es igual de exiguo al de muchos colombianos, me hiciera sentir que estaba ante un “iluminado”, que transita entre los más recónditos y excelsos laberintos de la intelectualidad, reservados a los egregios de la “manada”, a la cual no le queda más, que como lo describiera Platón en “La Caverna”, seguir encadenada en la oscuridad de la ignorancia.

Igual me pregunté: Será que en su, seguramente impecable actividad docente, no recae parte de la responsabilidad de lo que hoy vive el pueblo colombiano, sumido según él, excepto sus seguidores, en el más profundo abismo del oscurantismo?.  Conforme a las palabras del educador, se puede identificar nuestro grado de cavernarios mediante conceptos como, esclavo, alocado y/o atolondrado, despistado, irreflexivo y/o estúpido y carente de análisis.  Precisamente a partir de allí, recordé la abismal diferencia entre profesor y maestro.

Lo anterior demuestra, que el ex – candidato extravió uno de los valores que predica y asegura practicar, la coherencia, ya que su manifestación implica un claro acto discriminatorio contra quienes pensamos distinto, es decir, el ser de izquierda, como es mi caso, o ser de derecha, según el susodicho, implica estar por fuera de los límites de la racionalidad y razonabilidad, territorio solo apto para él y sus copartidarios; el vulgo, la masa uniforme, los manipulados, el populacho, la gentuza, los no pensantes, tenemos vedada la entrada al círculo de la élite intelectual.

De igual manera, quiero recalcar que dentro de mis opciones para la primera vuelta, sin duda alguna, estaba el señor Sergio Fajardo, e incluso mi hija ejerció su derecho al voto a favor del citado (inentendible, viniendo de una familia de cavernícolas); sin embargo, en el momento, y hasta tanto no escuche una disculpa pública del candidato, no volverá éste, ni nadie de su partido, a estar entre mis posibilidades de elección a cargos públicos.  Insignificancia dirán algunos, dignidad, pensaría yo; y mientras tanto, y observando desde la profundidad de la caverna las teas que enarbolan los seres superiores, seguidores del “ilustrador”, los “desechados” seguiremos rumiando nuestra grotesca ignorancia.

Otras columnas del autor

Infame expropiación

Las venas siguen abiertas

Camino lento

¿Lucro o servicio?

¿Iguales ante la ley?

El pacto de Lima

La verdad en su laberinto II

La verdad en su laberinto I

Vasallaje internacional

El derecho a ser feliz

Truhanes de talla internacional

Gente de bien

Venezuela y la posverdad

El truhán del barrio

Belén de Bajirá: La ignominia de una disputa territorial

La salud: ¿derecho fundamental?

Impunidad directamente proporcional a corrupción

Elecciones 2018: razón vs. fe

¿ADN paramilitar?

Justicia por mano propia

El mito de la narco – cultura