« Los Urbanos» expanden su dominio al Bajo Cauca, Norte y Nordeste de Antioquia

83
Compartir Noticia

Las bandas del norte del área metropolitana, confederadas en la Oficina del Valle de Aburrá, han buscado desde principios del 2017, luego de la concentración de las Farc en las zonas veredales, expandir sus dominios para comprar y revender base de coca, así como el microtráfico, a través de plazas de vicio que funcionan mediante franquicias.

Una poderosa estructura criminal del norte del Valle de Aburrá, de acuerdo a la investigación que desde hace unos meses hemos desarrollado desde la Agencia de Prensa Análisis Urbano, ha creado un grupo que están empezando a denominar Los Urbanos, quienes cumplen la función de coordinar el mercadeo de la base de coca, hacer conexiones con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC- Los Caparrapos y posiblemente con las llamadas Disidencias, además de administrar las plazas de vicio. En los casos en que las plazas son franquicia cobran la mensualidad.

Ituango, uno de los municipios en donde se estableció un Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación –ETCR-, vereda Santa Lucía, generó que las bandas del norte del Valle de Aburrá hayan extendido su radio de acción no solo a este municipio sino también a Toledo, San Andrés de Cuerquia y Briceño, procesando la base de coca . Los Caparrapos, con incidencia en Cáceres y Tarazá, en el Bajo Cauca, al parecer se encuentran buscando una alianza con las disidencias del Frente 36 Antiparamilitar que opera en El Aro, La Granja y Santa Rita, en Ituango.

[Leer también: Gaitanistas y Pachelly controlan la coca y el oro en Briceño]

Norte

La presencia de Los Urbanos se ha identificado en los municipios de Ituango, Toledo, San Andrés de Cuerquia, Briceño y Yarumal, en donde están relacionados con rentas criminales de coca y oro, microtráfico y actividades comerciales aparentemente legales, las cuales les sirven de fachada.

A Ituango, San Andrés de Cuerquia y Toledo, así como a Sabanalarga –en el occidente- hicieron su ingreso a mediados de 2017 un número aproximado de 200 hombres, forjando un puente –a veces alianza- con las AGC, las disidencias de las Farc y Los Caparrapos, éste último grupo paramilitar en guerra con las AGC en el Bajo Cauca, teniendo como zona de operación el corregimiento de La Caucana, en Tarazá, y el centro de operaciones en el corregimiento de Piamonte, en Cáceres. En Ituango, Los Urbanos tendrían en la cabecera tres (3) plazas de vicio, con las cuales surten la demanda.

Recomendado: ¿Disidencias o Gaitanistas?: lo que hay tras la masacre de Ochalí, en Yarumal.

En la vereda Taque, municipio de Toledo, en inmediaciones de San Andrés de Cuerquia, habría evidencias del funcionamiento de una cocina perteneciente a Los Urbanos, la cual sería manejada por Fernando Alberto Jiménez Ruiz, alias Caníbal o El Feo, capturado en agosto pasado.

Leer también: Capturado por el Ejército alias Caníbal, enlace de Pachelly con disidencias

Yarumal: punto estratégico

En Yarumal, por ejemplo, además del control territorial y las plazas de vicio han creado una ‘cuota del orden’, es decir, cobrar por peleas, sea de hombres o mujeres. Incluso, como conoció Análisis Urbano, han entrado a terciar en disputas entre inquilinos y arrendatarios.

Luego de la rumba del fin de semana, en horas de la madrugada, son frecuentes las riñas. No son los agentes de la Estación de Policía quienes imponen el orden, sino Los Urbanos, quienes cobran $1 millón a cada uno de los peleadores. Lo mismo si son mujeres quienes protagonizan el hecho. El orden no lo impone la legalidad, representada en el Estado, sino los ilegales, quienes intimidad. Si no hay pago de la ‘cuota del orden’, que debe consignarse, no puede volver al pueblo. Entre 2017 y 2018 la cuota se incrementó en $500 mil.

La Inspección de Policía, en donde deberían resolverse los asuntos policivos, como el desalojo de un inquilino o una deuda del arrendamiento, está siendo suplantada por los anónimos del crimen, quienes además de exigirle al inquilino el pago del arrendamiento y la restitución del bien inmueble, cobran una multa de $500 mil pesos. Quienes contratan estos servicios legitimidad la acción del crimen.

La demanda del microtráfico y lo estratégico de Yarumal ha convertido a este municipio en un atractivo para el crimen. Los Urbanos distribuyen la marihuana, el perico, metanfetaminas; las AGC servicios de protección, compra de base de coca y cocaína procedente de los corregimientos El Cedro y El Pueblito, así como los municipios de Briceño y Campamento; y al parecer Los Triana que son independientes de la Oficina, las AGC y Los Caparrapos tendrían plazas de vicio y servicios de sicariato, en noviembre de 2017 fue capturado Walter Salazar Aguirre, alias Cheo, presunto jefe de sicarios, sin embargo, algunas algunas fuentes afirman que alias Cheo estaría de paseo y no delinquiendo en esta zona de Antioquia.

Leer también: Bandas de Medellín y Bello controlan narcotráfico en Yarumal

Los Varela, familia de tradición delictiva, tienen su plaza de vicio en el sector de Cuatro Esquinas –calle 22 entre carreras 22 y 23-. Recién salidos de la cárcel han sido objeto de dos atentados. El pasado martes 14 de agosto, en horas de la noche, una granada fue lanzada contra la vivienda en donde funciona la plaza. Ocho días antes fue lanzada otra granada en el mismo sector.

En el barrio San José -sector noroccidental-, Los Loros, un grupo de jóvenes con prontuario criminal financiados por las AGC, imponen el terror. Se les sindicar de haber cometido varios homicidios, entre ellos el de “Liliana”, una consumidora, así como de haber lanzado las granadas contra los Varela. Hasta el momento las autoridades no se han pronunciado.

Leer también: Tres homicidios en una semana en Yarumal

Los homicidios selectivos, así como las fronteras invisibles –que algunos niegan-, son parte del panorama de inseguridad en Yarumal. En lo corrido del 2018, entre enero y septiembre, han sido asesinadas 40 personas, cuando todavía faltan 4 meses para cerrar la tasa anual. Este índice de homicidios es apenas comparable con el 2013, con 32, con una reducción paulatina entre el 2014 y el 2017.

Leer también: Masacradas siete personas en la vereda La Estrella, en Yarumal

Bajo Cauca: despensa

En marzo de 2017 desde Análisis Urbano dijimos que de acuerdo a “información extraoficial suministrada por coroneles de loa batallones del Bajo Cauca habría evidencia de la aparición de un mafioso y paramilitar conocido con el alias de Montero, al parecer procedente de Barbosa, Antioquia [Tuvo] alianza inicialmente con alias Seis-Siete, a quien le compró la franquicia para traficar cocaína”.

Le puede interesar: En el Bajo Cauca el crimen deambula libremente

Los territorios en donde haría presencia este nuevo patrón serían los corregimientos de Guarumo y Piamonte, en Cáceres, y manejaría algunos sicarios en Caucasia, en donde harían su ingreso Los Urbanos, con hombres de bandas de Medellín, para prestar el servicio de protección al narcotráfico e incursionar en el microtráfico. Por diferencias económicas, entre ellas el no pago puntual de la franquicia, alias Montero tendría problemas con Los Caparrapos. Se dice que quince de sus hombres desaparecieron –en 2017-, cinco de ellos encontrados muertos y con signos de tortura.

Recientemente, para terminar de atizar el enfrenamiento a muerte por el control territorial, entre las AGC, al mando de alias Gonzalito, y Los Caparrapo, hizo su aparición un nueva estructura criminal: Bloque Central Bolívar Bajo Cauca, simulando el resurgimiento de la estructura que estuvo al mando de Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y que fue parte de la confederación de las AUC. Dicho grupo criminal le declara la guerra a las AGC y dice hacer presencia en los corregimientos de Puerto Claver y Puerto López, en El Bagre, y La Palizada, Jobo y Jobo Medio, en Zaragoza.

Le puede interesar: Grupo armado declara guerra a las AGC en el Bajo Cauca

Nordeste

Los municipios de Segovia y Remedios, en el nordeste, han sido tradicionalmente mineros, por lo que han sido atractivos para la criminalidad. A estos municipios se suman Yalí y Vegachí, en donde ha tenido influencia Jairo Hugo Escobar Castaño, conocido como El zar del oro, condenado julio de 2017 a 55 años de prisión por el homicidios de un grupo de mineros. Él habría sido financiador de Los Rastrojos.

Le puede interesar: Condenado exsecretario de Gobierno de Segovia homicidio de 4 mineros

La presencia de Los Urbanos se reafirma en esta subregión cuando el pasado 4 de septiembre fueron capturados 5 personas, presuntamente vinculadas a ellos, quienes habrían enviados desde el norte del Valle de Aburrá para ser coordinadores de las plazas de vicio en Segovia, en donde funcionaría el centro de operaciones para distribuir la droga en el nordeste.

La Fiscalía 110 Seccional de Segovia, acompaña del BAEE8 y la Policía, hizo efectiva la captura de Luis Alexander Zamarra Gutiérrez, alias Malana o Melano, quien hace unos meses habría sido objeto de un atentado en el sector del centro automotriz, en Medellín; Brayan Sebastián Acevedo; Carlos Mario Gómez Vargara; Mateo Serna Restrepo; y Uriel Sebastián Ocampo Vásquez, siendo éste último imputado por el delito de porte ilegal de armas, mientras que a los otros se les imputó tráfico de estupefacientes. [Ver video de la captura]

El proceso penal aparece en la Fiscalía con el SPOA 056046099140201800102, por tráfico, y 0573666000348201800119, por porte ilegal de armas, siendo llevado por el Fiscal Seccional de Segovia. De acuerdo a información confidencial habría intereses ocultos del crimen urbano para salvar a alias Malana o Malano, por lo que han solicitado en reiteradas ocasiones, entre ellas la audiencia concentrada de legalización-imputación-medida de aseguramiento, que sean dejados en libertad. El crimen no conoce límites, por eso es necesario que la Fiscalía General de la Nación y el Juez de conocimiento estén alertas.

Los Urbanos del nordeste, como estrategia para el lavado de activos producto del narcotráfico y el microtráfico, han realizado inversiones en minas legales e ilegales de Segovia y Remedios, y en el comercio de Yalí y Vegachí, municipios en donde hace presencia las AGC.

La dinámica del crimen urbano-rural se viene renovando en los últimos años, por lo que la expansión en las subregiones del Bajo Cauca, Norte y Nordeste es real. Ahora el problema del Estado y su fuerza pública no son solamente las disidencias, las AGC o Los Caparrapos, ahora entran al juego criminal Los Urbanos y la colonización del crimen trasnacional con rostro mexicano. Todos ellos están detrás de un gran negocio ilegal criminal y por lo tanto necesitan: territorios, finanzas, músculo militar y relaciones en sectores de la institucionalidad y la política.

 

Compartir Noticia

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here